Me puse a recordar cuando era un niño, tenía un inmenso terror a la oscuridad (algo normal a esa edad), no podía dormir solo, recuerdo que me echaba a tu lado para sentirme protegido. Tú me ponías las manos sobre los ojos para protegerme de mis miedos, solo así podía dormir. Eras mi ídolo en ese entonces y hasta hoy lo sigues siendo. En verdad eras mi mejor amigo.
Fuimos creciendo y descubriste tu pasión por la música, tu saxofón es aun el sonido que mas me enternece en este mundo, eras tan solo un niño, pero tenias el corazón de un adulto, eras mi mejor amigo, mi primer confidente, mi rincón seguro.
Extrañamente de aquellos niños ya no queda nada, mi niño interior murió cuando se truncaron mis sueños, cuando me volví Padre, tu niño interior nunca creció pero ahora te lo llevaste por completo.
Me volví un patán con los años, con las obligaciones, con los fines de mes, recuerdo que siempre estuviste orgulloso de mi, aun no sé porque, te trate tan mal, me olvide de quien eras, lo que eras, lo que realmente vale, me perdí entre la gente, sus días grises, los costos, los sueldos.
Te vi echado, como dormido, con las manos cerradas, con los ojos entreabiertos y comprendí en verdad, cuanto te amaba, cuanto en verdad te quiero.
Me toco al final hermano mío cerrarte yo los ojos, como cuando éramos niños, me eche a tu lado y te dije que te amaba, que te quería, que te extrañaba, pero sabía que era en vano, pues ya no me oías.
Me quede contigo hasta que te llevaron, perdóname no supe bien que hacer y deje que te profanaran el cuerpo, buscando una respuesta a una pregunta que nadie quería, pero que era por una estúpida ley que ofende a nuestros seres queridos. Te abrace por última vez y fue muy triste, porque por primera vez tu no me abrazabas, ni me besabas como antaño. Te vestí con cariño, te afeite y maquille para que nadie viera tus heridas, te limpie y te bañe con mis lagrimas, no quería que nadie más lo haga, nadie más lo merecía.
Contacte a todos tus amigos (los que pude) los llame, les escribí, me encargue de decirles lo que tu hubieras querido, consolé a mis padres, hermanos, y a nuestros amigos. Pedí que te tocaran, cantaran y brindaran, como si estuvieras presente pues para mi sigues vivo. Limpie tus heridas y tu féretro de todas las huellas y lágrimas que dejaron por ti. Les agradecí una y mil veces (hasta ahora lo sigo haciendo) por haberte querido tanto, por comprenderte más que yo, por haberte dado algo que yo nunca te di, cariño, no sabes cómo sufro ahora que no estás hermano mío.
Fui fuerte para hacer todos los tramites, consolé a todos aquellos que llamaron a tu celular y conté mil veces más todo lo que habíamos vivido, recordándolo, reviviéndolo, volviendo a llorarte cada vez que lo hacía.
Te di una vuelta al parque con tu féretro y tu perro, como se que tu hubieras querido, a pesar del sol, de la pena, del cansancio y del dolor que me doblaba las piernas. Te cante, te hable, te acompañe, te adore y te llore... en silencio y solo para que nadie me viera, como la primera vez que tuviste un ataque diabético, que llegue a verte a emergencias, estabas asustado, como un niño, mi papa no quiso entrar por temor quizás a lo peor, yo entre y me tomaste fuerte de la mano, me miraste y me preguntaste si todo iba a estar bien y te mire a los ojos, limpiando tu frente y te dije que si con un beso, me dijiste que confiarías en mi y caíste victima de la anestesia en un profundo sueño, no me querías soltar. Al salir le dije a mi papa que me iba a comprar agua y camine como 2 calles hasta que nadie me vio y llore en silencio, abrazado a un poste, pues mis piernas no servían, me caía, llore desconsolado, llore porque te amaba tanto y tú me amabas mas y yo no lo merecía.
Te acompañe a la carroza, te rece y luego te despedí después del cura, pase para verte por última vez y te abrace hermano mío, te limpie tu bello rostro que parecía estar dormido por última vez, te bese en la frente y pedí que te levantaras y vinieras conmigo, pero no lo hiciste. Y espere por tu urna entre las anécdotas de tus amigos, pensaba en ti desapareciendo en cada minuto y se me retorcía el corazón, pero no lo veían, pensaba en ti y que no te abrace lo suficiente, a pesar de que tu lo querías, cuando me la entregaron me derrumbe, la bese y te abrace como se abraza a un recién nacido, te balancie en mis brazos, no podía tan solo caminar contigo y conversamos por última vez, mirando un bello atardecer y te llore hermano mío.
Acompañe a nuestros padres en nuestro peregrinaje al mar, ordene a los amigos, disperse a los curiosos, consolé a tus amigos más queridos, los ayude a lanzar tus cenizas, en la misma playa donde te ayude a enterrar a tu querido perro, para que vuelvan a estar juntos.
Sé que estarás en un lugar mejor hermano mío, pero me resisto a dejarte partir, no quiero, me duele inmensamente, sigo llorando lagrimas de culpa, te veo en las fotos, los lugares, mis recuerdos, te busco y no te encuentro y entonces me doy cuenta que no te fuiste que estas en sueños.
Como ultima opción elijo una foto para hacerme un tatuaje de ti, en tu recuerdo, porque sé que realmente era a mí a quien más amabas y sé que te agradara la idea de estar junto a mí para siempre cuando muera, aunque yo no te merezca, aunque jamás tenga mi alma consuelo.
Descansa en paz mi querido Franco, descansa en paz en tu último sueño, no importa pasar por 2 eternidades del averno si tú vives para siempre en el cielo, te amo mucho y no sabes cómo lo siento, no haberte dicho más, no haberte ignorado menos.
Mis lágrimas eternas, mi corazón roto y mi niño perdido se van contigo, ya no me quedan sueños, te los llevaste todos, porque siempre fuiste el que más me ha querido, el que más me ha protegido.
Franco donde quiera que estés quiero que sepas, que te amaba, que te amo y te amare, eternamente, aunque ahora no estés, aunque yo me haya muerto.
Perdóname Franco, en verdad lo siento...!
Fuimos creciendo y descubriste tu pasión por la música, tu saxofón es aun el sonido que mas me enternece en este mundo, eras tan solo un niño, pero tenias el corazón de un adulto, eras mi mejor amigo, mi primer confidente, mi rincón seguro.
Extrañamente de aquellos niños ya no queda nada, mi niño interior murió cuando se truncaron mis sueños, cuando me volví Padre, tu niño interior nunca creció pero ahora te lo llevaste por completo.
Me volví un patán con los años, con las obligaciones, con los fines de mes, recuerdo que siempre estuviste orgulloso de mi, aun no sé porque, te trate tan mal, me olvide de quien eras, lo que eras, lo que realmente vale, me perdí entre la gente, sus días grises, los costos, los sueldos.
Te vi echado, como dormido, con las manos cerradas, con los ojos entreabiertos y comprendí en verdad, cuanto te amaba, cuanto en verdad te quiero.
Me toco al final hermano mío cerrarte yo los ojos, como cuando éramos niños, me eche a tu lado y te dije que te amaba, que te quería, que te extrañaba, pero sabía que era en vano, pues ya no me oías.
Me quede contigo hasta que te llevaron, perdóname no supe bien que hacer y deje que te profanaran el cuerpo, buscando una respuesta a una pregunta que nadie quería, pero que era por una estúpida ley que ofende a nuestros seres queridos. Te abrace por última vez y fue muy triste, porque por primera vez tu no me abrazabas, ni me besabas como antaño. Te vestí con cariño, te afeite y maquille para que nadie viera tus heridas, te limpie y te bañe con mis lagrimas, no quería que nadie más lo haga, nadie más lo merecía.
Contacte a todos tus amigos (los que pude) los llame, les escribí, me encargue de decirles lo que tu hubieras querido, consolé a mis padres, hermanos, y a nuestros amigos. Pedí que te tocaran, cantaran y brindaran, como si estuvieras presente pues para mi sigues vivo. Limpie tus heridas y tu féretro de todas las huellas y lágrimas que dejaron por ti. Les agradecí una y mil veces (hasta ahora lo sigo haciendo) por haberte querido tanto, por comprenderte más que yo, por haberte dado algo que yo nunca te di, cariño, no sabes cómo sufro ahora que no estás hermano mío.
Fui fuerte para hacer todos los tramites, consolé a todos aquellos que llamaron a tu celular y conté mil veces más todo lo que habíamos vivido, recordándolo, reviviéndolo, volviendo a llorarte cada vez que lo hacía.
Te di una vuelta al parque con tu féretro y tu perro, como se que tu hubieras querido, a pesar del sol, de la pena, del cansancio y del dolor que me doblaba las piernas. Te cante, te hable, te acompañe, te adore y te llore... en silencio y solo para que nadie me viera, como la primera vez que tuviste un ataque diabético, que llegue a verte a emergencias, estabas asustado, como un niño, mi papa no quiso entrar por temor quizás a lo peor, yo entre y me tomaste fuerte de la mano, me miraste y me preguntaste si todo iba a estar bien y te mire a los ojos, limpiando tu frente y te dije que si con un beso, me dijiste que confiarías en mi y caíste victima de la anestesia en un profundo sueño, no me querías soltar. Al salir le dije a mi papa que me iba a comprar agua y camine como 2 calles hasta que nadie me vio y llore en silencio, abrazado a un poste, pues mis piernas no servían, me caía, llore desconsolado, llore porque te amaba tanto y tú me amabas mas y yo no lo merecía.
Te acompañe a la carroza, te rece y luego te despedí después del cura, pase para verte por última vez y te abrace hermano mío, te limpie tu bello rostro que parecía estar dormido por última vez, te bese en la frente y pedí que te levantaras y vinieras conmigo, pero no lo hiciste. Y espere por tu urna entre las anécdotas de tus amigos, pensaba en ti desapareciendo en cada minuto y se me retorcía el corazón, pero no lo veían, pensaba en ti y que no te abrace lo suficiente, a pesar de que tu lo querías, cuando me la entregaron me derrumbe, la bese y te abrace como se abraza a un recién nacido, te balancie en mis brazos, no podía tan solo caminar contigo y conversamos por última vez, mirando un bello atardecer y te llore hermano mío.
Acompañe a nuestros padres en nuestro peregrinaje al mar, ordene a los amigos, disperse a los curiosos, consolé a tus amigos más queridos, los ayude a lanzar tus cenizas, en la misma playa donde te ayude a enterrar a tu querido perro, para que vuelvan a estar juntos.
Sé que estarás en un lugar mejor hermano mío, pero me resisto a dejarte partir, no quiero, me duele inmensamente, sigo llorando lagrimas de culpa, te veo en las fotos, los lugares, mis recuerdos, te busco y no te encuentro y entonces me doy cuenta que no te fuiste que estas en sueños.
Como ultima opción elijo una foto para hacerme un tatuaje de ti, en tu recuerdo, porque sé que realmente era a mí a quien más amabas y sé que te agradara la idea de estar junto a mí para siempre cuando muera, aunque yo no te merezca, aunque jamás tenga mi alma consuelo.
Descansa en paz mi querido Franco, descansa en paz en tu último sueño, no importa pasar por 2 eternidades del averno si tú vives para siempre en el cielo, te amo mucho y no sabes cómo lo siento, no haberte dicho más, no haberte ignorado menos.
Mis lágrimas eternas, mi corazón roto y mi niño perdido se van contigo, ya no me quedan sueños, te los llevaste todos, porque siempre fuiste el que más me ha querido, el que más me ha protegido.
Franco donde quiera que estés quiero que sepas, que te amaba, que te amo y te amare, eternamente, aunque ahora no estés, aunque yo me haya muerto.
Perdóname Franco, en verdad lo siento...!