sábado, 8 de mayo de 2010

EL perro y el cordero

Me había amanecido con la misma idea con la que estaba acostando ya hace varias noches… que algo andaba mal. Debora no era feliz últimamente y no era por lo que no hacia (que hace mucho no hago) ni lo que decía (que hace tiempo no digo) ni por lo que ahora hago (como ella me pedía) sino que ahora era de que si estaba (me sentía ausente), que no se reflejaba en mi cara que sentía lo que ella sentía (ósea ahora hasta lo que tengo que sentir me decía), en fin. Trate de no continuar con esta conversación (discusión en verdad) llevando el tema a algunas de mis casuales y ocurrentes bromas, pero lastimosamente no funciono y nos despedimos mucho peor de lo que nos saludamos.

Últimamente me daba cuenta que yo había perdido todo poder de decisión, de argumentos, de integridad, de personalidad, de carácter y de independencia. Todo tenía que ser según como Debora decía que se sentía, según lo que ella pensaba que estaba bien y según sus cursos para nosotros en su iglesia evangélica mormona le decían que debía ser. Yo sinceramente respetaba a la iglesia y sus conceptos, pero no era un clásico devoto, es decir; creo que uno debe de escuchar siempre que pueda un sermón de la palabra no importa la iglesia, tipo o clase, la palabra es la palabra y Dios nunca esta demás en nuestras vidas, pero tampoco puede ser la iglesia quien decida por mí. Pues para eso precisamente Dios nos dio el libre albedrio, pero al parecer eso para Debora y su iglesia no cuentan.

De pronto en medio de la discusión sale a relucir mi facebook, en el cual tengo amigas bailarinas y bueno están con ropa chiquita y obviamente es de bailarinas, pero que eso es una falta de respeto para ella, porque no cuido mis ojos, mis actos y mis amigos, que debo empezar a filtrar a mis amigos del facebook porque sino visten como ella está de acuerdo, entonces no son buenos, sintiendo que vivo en una dictadura vestida de inocencia, trato de defenderme como puedo pero en verdad lo dictadores no entienden razones. Incluso me saca en cara que ella se viste decentemente (es decir tratando de tapar sus atributos) por mí, cuando en verdad no se lo he pedido nunca, pero descubro que eso no importa porque igual tengo que pagar esa factura de deber moral de un producto o bien que nunca pedí pero según ella me hace bien.

Al día siguiente tratando de limar asperezas me fijo que en su facebook le han compartido una linda canción (un viejo amigo llamado Jorge) y comento que me parece linda… nada más. A los minutos este seudo amigo (no sabría hasta ese entonces con qué derecho) me contesto - Hummmmm OK – lo sentí sarcástico, cachoso, faltoso y petulante y procedo a responder – Hummmmm de nada- y cierro la ventana. Debora me llama como por arte de magia y comienza a increparme de que estoy celoso y le aclaro de que no, en verdad no solo son celos (lo estaba es cierto, pero no era solamente eso), sino que defendía mi honor por una respuesta a todas luces fuera de lugar de un amigo de ella. Debora argumenta que es medio loco pero que hablara con él, después de una discusión acalorada (por mi parte después del día anterior de todo lo que hablamos de mis faltas de respeto por mi facebook) le cuelgo molesto y me dedico a trabajar, bueno total de algo tengo que vivir.

A la medianoche no sé porque se me dio de entrar nuevamente al facebook, solo para describir que ella había ido a una fiesta con este “amigo” y encima se comentaban las fotos… es decir, mi respeto, mi honor, su conducta intachable se cayeron de golpe. Con la experiencia que nos da a los perros los años vividos, de pronto abro los ojos y recuerdo todos los anteriores mensajes, los comentarios, la vez que la llamo a las 11:30 de la noche cuando estaba en mi casa (ese día se le había hecho tarde) y ella sutilmente le corto la llamada. Me doy cuenta de que está pasando algo y solo es cuestión de tiempo para que lo admitan, por eso la molestia en todo lo que yo hacía… me estaba buscando el pero para que yo termine. Procedo a sacarme el sombrero por lo lindo que me la hizo a pesar de ser yo todo un perro, fue magistral, cuanta hipocresía, decirle a alguien que lo amas y que te perdone porque su amigo te falto el respeto y luego en la noche salir con este amigo a una fiesta. Cuanta doble moral de pedirle a alguien que cuide sus ojos, cuando ella ya estaba viendo hacia otro lado, la llamo para increparle y se hace la ofendida porque es inconcebible que yo piense así de ella. Hasta llora y se siente traicionada y decepcionada de mí, yo sinceramente estoy mal, no contengo lo que digo y le digo lo que pienso sin contenerme, total no creo que debamos hablar nuevamente nunca más. Bien dice la biblia cuídate de las aguas mansas, pero realmente me quedo con este refrán (verdades universales que también salen de la biblia) el cual adapto para mí; Hay perros que se visten de corderos, pero hay corderas…

Ralph Villanueva

sábado, 17 de abril de 2010

El perro en el camino

Despues de un fin de año nada espectacular, solo otra fiesta mas llena de tragos, musica, conversaciones banales, frases cliche y un par de malcriadas del trome que no tuvieron mejor idea para llamar mi atencion que tirarme un hielazo en la cabeza que en verdad me dolio. Me levanto insatizfecho, vacio, como inconcluso, incompleto, incomprendido, me acuesto sin resaca, sin ganas de dormir, sin sonrisas, sin sueño. Despierto para ver como el anormal de un amigo pone a secar las toallas, ordena la sala y hasta pone a secar al sol el jabon (demasiado gay para mi gusto en verdad), descubro que los planes del grupo son partir a demostrar nuestra hombria en altamar pescando nuestro propio almuerzo. Asi que decido hacer lo mejor que puedo por ser un Robinson Crusoe moderno y me alisto para una aventura en altamar. Despues de casi 2 horas en altamar, pescar 3 borrachos horribles, 2 latas de leche, una botella de inka cola y suficientes algas como para hacerme una peluca a gogo, decido tomarme el red bull que traje por si la cosa se ponia muy aburrida y ayudo a mis amigos a controlar los mareos, llegamos a la orilla y todos derrotados decidimos que no queriamos comer pescado (nos recordaria nuestro fracaso) asi en plena playa, con un bello sol, pedimos pizza… que vergüenza.

En la noche un amigo nos comunica que tendremos que ir a una discoteca porque una amiga suya (con la que estaba saliendo) esta llendo con amigas de Lima. Despues de tanta mariconada de pasar la noche entre puros hombres, agradezco al señor por salvarnos la honra socialmente, sin imaginar que en verdad el señor me tenia preparadas mas sorpresas. Totalmente cambiado, estrenando pantalon y con una camiza entre sexy y sport (media gay en verdad) pero sintiendome listo, nos vamos.

La puerta es una locura total asi que hago gala de mis influencias y logro hacer ingresar a un grupo de perfectos desconocidos y mis amigos se quedan fuera, lo cual me fastidia terriblemente y tengo que esperar totalmente solo a que ellos hagan su cola y paguen sus entradas, me doy un par de vueltas por el local pero no encuentro a nadie conocido, osea a varias que saludo pero ninguna me interesa, según Kari ultimamente ya estoy muy exquisito, pero en verdad estoy hastiado, en verdad, de tratar de digerir a mujeres sin consistencia, sin sabor, sin sazon, cansado de besar bocas que no tienen nada que decir, besos que no me llenan, conversaciones que en verdad son un monologo de mi parte por que la otra parte solo atina a sonrojarse y sonreir, es como jugar fronton solo sin la pared de ladrillos, en verdad es un fracaso, ya no tengo fuerzas, solo quiero divertirme con mis amigos y ellos estan fuera y me empieza a joder eso.

Averiguo la forma de ingresar y compro una etiqueta negra, 4 red bull y subo a la zona vip, la cual de vip no tiene nada, ya que ni sillas, ni mesas, ni cojines, en verdad ni espacio. Me empotro contra la baranda donde acomodo mi hielera, los 5 vasos, y todo lo demas (haciendo gala de un malabarismo digno de un circo) y espero, entre jodido y contento. Varias chicas guapas dan vueltas por el local y presiento que puede ser una muy linda noche, mejor de lo que espero… en verdad no sabia como esa noche iba a cambiar mi vida.

Mis amigos ingresaron con los brazaletes y recien entonces hicimos un solo grupo con las amigas de la amiga de mi amigo (redundante… pero asi es la vida) y en eso la veo, vestida como una barbie fuera de su caja (en verdad hasta voltee a ver si aparecia una niña diciendo ser su dueña) vestido, tacones, correa y sonrisita, dulce, angelical e inocente. Eran un grupo como de 20 personas (17 mujeres y 3 hombres) y nosotros; 4 hombres mas, sin nada que perder y mucho que ganar. Me doy cuenta que entre todos pasare desapercibido y decido dirigirme a ella de manera frontal, elegante, educada, sigilosa, divrtida pero frontal, directa, clarisima. Tengo que esquivar durante la noche a una enana que entre sonrisa y sonrisa se me ofrece de manera descarada, a una negra que tiene complejo de profesora de pooldance y a 2 supuestos amigos que no respetan para nada el concepto de la amistad.

Conversamos muy poco pero cuando comienzo a indagar con la amiga de mi amigo (la culpable de nuestra presencia esta noche) quien facil me llevaba 2 cabezas y trataba de que nadie se que cuenta que me empinaba para hablarle al oido, ella me confiesa que la chica que me gusta habia hace poco terminado una relacion y lo menos que quiera era conocer a alguien mas. Trato de tomarlo con calma pero me deprimo y le doy la vuelta al grupo, acompañado solo con mi vaso de whisky, mi red bull y mis conflictos. Comienzo a pensar lo dificil que es poder ser feliz, lo complicado que es conocer a alguien nuevo, ademas de gustarte y gustarle, deben tener edades compatibles, gustos parecidos, niveles sociables combinables (hay que ser sinceros que esto es importante) y ademas de todo eso, tienes que esperar el momento indicado… el colmo, sinceramente ya no quiero nada. Volteo solo con ganas de bailar y de mandar a la mierda a todo el mundo, cuando ella me pide tiernamente que saque a bailar a una amiga del grupo a la cual parece nadie le hacia caso, lo hace miradonme con unos ojos que despues serian los culpables de una de mis mas grandes penas (pero no adelantemos las cosas) y bueno como debil hombre que soy, lo hago. Esquivo como 4 minutos mientras bailo a la loca del tubo y cuando regresa suena una cumbia de moda, nos reimos, bailamos y senti que talvez no todo esta perdido, que talvez tenga suerte, que talvez… cuando siento que algo me atraviesa un pie (se me vino a la mente la ultima escena de 300, cuando Leonidas es atravesado por miles de lanzas) volteo furiosamente y veo a la infeliz (una gorda maleducada) que me mira como fastidiada de que mi sangre le halla manchado la suela del taco y me dice – Sorry… te pise? – por un momento, pense en mandarla a la misma M, pero me contuve. Pense en la cumpleañera, en ella, en mis amigos, en el grupo y solo me fui, de la nada, de improviso, asi como apareci en su vida, desapareci, entre la gente, entre las luces, en medio de la noche.

No habia podido olvidarla ni dejaba de pensar en ella y por cosas de la vida 2 semanas despues nos volvimos a ver, a veces uno se pregunta si la magia se habra esfumado, pero no fue asi, fue magico, yo me sentia increible a su lado, no queria dejarla, separarme, alejarme, despedirme. No se, supongo que senti lo mismo que aquel marino que partio buscando tierras nuevas y en medio del mar, se sintio perdido, extraviado, desorientado, olvidado, confundido y de pronto vio algo y grito tierra. Esa sensacion de haber llegado a casa despues de un largo viaje, es la misma sensacion que sentia yo cuando la abrazaba cada vez que bailaba con ella. Del sur nos vinimos a lima, a un lounge, a una disco y al final me senti un caballero llevandola a casa casi dormida, en verdad ni intente besarla, ya era muy feliz tan solo abrazandola. En verdad era feliz.

Quedamos al dia siguiente en vernos e ir juntos a su iglesia (en verdad yo queria ir para ver como era eso… siempre he sido un tanto esceptico) despues pasariamos a tomar un café y conversar, entonces la vi, cantando, escuchando, orando y me vi a mi mismo, sin fe, descarriado, me senti un tanto hipocrita por varios momentos, como incomodo, fastidiado, molesto. El pantalon me picaba, la tribuna me molestaba. En determinado el pastor Robert (un gran tipo en verdad) pidio que aquellos que asistian por primera vez rezaran con el una oracion especial, yo en verdad rece, no por mi, por Franco, por Leo, por mis seres queridos, por ella.

Al salir pensaba en ella, en mi, si yo no queria volver… ella dejaria todo por mi?, si años despues ella se arrepentia… seria mi culpa? Quien era yo para ponerla en esa disyuntiva? Yo no quiero cambiar, creo en Dios pero no en las iglesias, pensaba en tantas cosas, pero lo peor es que las pensaba en voz alta, ella me decia que no pensaras tanto en esas cosas, que me relajara, pero no puedo, no puedo dejar de pensar en el final cuando ya vi como podria ser el futuro y esa misma noche me despedi de ella (en verdad era la mejor decision para los dos, asi no hubieramos sufrido que lo sufrimos despues) y me fui derrotado de ser un romantico realista, una especie en extincion.

Se que ella ya tiene otro perro en su vida (uno que no tiene el talon debil) que tiene otro amor (curiosamente ese nombre persigue a las mujeres que ame) y sigue asistiendo a la iglesia.

Yo solo fui un perro que se cruzo en su camino (un camino de vida) pero decidi seguir por mi sendero, seguir mis propios pasos, buscar mi propio camino, aunque la extrañe para siempre, aunque no la olvide, aunque aun la escriba, extrañare al pastor Robert, me gustaban sus anecdotas, la extrañare mas ella, aunque ella ya no piense en mi. Solo me quede como un perro en el camino… nadie sabe de donde viene, ni a donde va.

Ralph Villanueva

viernes, 2 de abril de 2010

El gordo, el saxo y el perro

Fue un día de finales de verano, con bochorno, soponcio, calores, humores y demás en que no conciliaba bien el sueño, durmiendo cada veinte minutos a salto de mata, en que te vi parado al lado de mi cama (sofá cama seria más honesto) por un momento me pareció que me había despertado de un mal sueño y tu presencia era real. Recuerdo que me preguntaste si tenía hambre y que yo respondí que si, casi mecánicamente. Recuerdo que preparaste algunos huevos y yo me dedique a observarte, con cariño, con amor, con pleitesía, te observe romper las cascaras, calentar la sartén, abrir las ventanas, hacerlo todo como siempre lo hacías. Al mirarte recordaba a los niños que alguna vez fuimos, cuando salíamos del Alfonso Ugarte (la gran unidad escolar que de grande no tenía casi nada… no había ni pupitres) y nos poníamos a caminar por las calles de San Isidro, cuando compartíamos una papita rellena del triciclo de la esquina del colegio. Tomábamos Enatrus y me sentaba muchas veces en el espacio que dejaban los 2 espaldares de los asientos sobre las llantas traseras y tú te ponías delante para evitarme problemas. Te miraba y recordaba cuando alguna vez me enamore a los 13 años y conversábamos sobre el amor, la ilusión y los desengaños. Me acordaba cuando estabas más gordito, más cachetón y con más pelo, con tu sonrisa enorme y tu abrazo sincero que era tu firma al despedirte. Recuerdo que serviste los huevos y nos sentamos en la sala y te vi comerlos, sin hablarme y sin embargo me decías tanto sin siquiera mirarme. Recordaba las veces que en aquel edificio de breña, donde crecimos y nos volvimos hombres, juntos, hombro a hombro, tocabas en las miles de noches sin sueño, el saxofón y entonabas la canción de la pantera rosa. En que me convertí… no lo sé, pero sé que no es nada bueno. Cuantas veces te devolví los abrazos con besos, muy pocos, cuantos recibí de tu parte, miles, en verdad. Recordaba el día en que me entere que iba a ser padre, recordaba que tú fuiste el único que sinceramente se alegro, me felicito y me apoyo, los demás movían la cabeza como diciendo que ha hecho este jovencillo loco. Te miraba comer tus huevos, con tu pancito, disfrutándolo y se me venía a la mente el día que tuviste tu primer ataque de diabetes, en como fui corriendo a verte, recuerdo que en ese entonces trabajaba con administrador de Don Jijuna (peña juvenil) y ese mismo domingo fui a las oficinas y vacié la caja chica (técnicamente era un robo) , y de frente fui a pagar tus exámenes, tus medicinas, tu tratamiento, no me importaba nada más que tu y no podía soportar que hubiera una posibilidad que no te mejoraras, te ame, te amaba y te amare con locura. Recuerdo que perdí el trabajo por eso, pero no me importo, tú estabas mejor. Siempre pensé que las palabras se las lleva el viento y que son los actos los que demuestran amor y mis actos siempre delataban el amor incondicional que sentía por ti, así estuviera furioso contigo, te amaba demasiado. Recuerdo cuando Chopra (tu amado perro Fila brasilero) se puso mal y tuvimos que sacrificarlo y luego enterrarlo, como caminamos juntos, como llorabas en mi hombro, con sentimiento de amor puro. Recuerdo haberte visto lavar tus platos y sacar tu saxofón para empezar a limpiarlo. Te miraba hacerlo y sentí un vacio en el pecho , un frio, una compresión, me acorde lo que sentí cuando te pusiste nuevamente mal en el baño y te llevamos a emergencia, cuando no podía por primera vez estar a tu lado, no sabes cómo me duele el alma hasta ahora el solo recordarlo. Limpiabas el saxo y tarareabas melodías como afinándolo, me puse a recordar cuando nos sentábamos en las escaleras del colegio Rosa Santa Maria (donde ninguna alumna era tan santa) y conversábamos de todo un poco, te veía sonreír con lo poco que tenias. Recuerdo que te pusiste una casaca y me hiciste un ademan de acompañarte para sacar a pasear al perro, te acompañe y recordaba las veces, las muchas (pero siento tan pocas) madrugadas que te acompañe a pasear a los perros, no tenias nada que ofrecerles, pero a la vez les dabas todo, como con tus amigos, a quienes llenabas de cariño y amor incondicional. Bajamos por debajo del puente de los suspiros camino a la costa verde y me preguntaba que había sido de aquellos niños que leían cuentos juntos en su mesita y que tenían un pato que se creía perro, recordaba una ocasión que por el tratamiento para tu piel te tuvieron en limpieza y al no poder usar ninguna medicina (para limpiar tu hígado) la enfermedad empeoro y no querías salir. Recuerdo que lloraste de pena y de rabia porque no te entendían, lo que sufrías, lo que sentías, a lo que renunciabas… nunca le habías hecho nada malo a nadie y sin embargo, siendo la persona más buena del mundo, te habían castigado a vivir un calvario sin remedio que te hacia algunas veces sentir rechazo de los ignorantes y vivir como un leproso. Mientras que yo el peor de todos, el egoísta, el vanidoso, no tuve mal alguno… no sé por qué. Recordaba las innumerables veces que me decías que si te sacabas el premio mayor de lo que sea (a pesar de que no comprabas nada… era lo más gracioso) nos comprarías todo a todos y en verdad no lo dude, lo que me desesperaba era que no los tenias, pero ya andabas estresado con todos tus compromisos. Jamás dude que no los hubieras cumplido, sé que me hubieras dado la vida si pudieras… y es más, me la diste sin saberlo. Recuerdo que te gustaba echarte conmigo a ver juntos algo en la tele, conmigo, más que con mi papa o nuestra hermana, sabía que tu realmente me amabas, por sobre todas las cosas, sabía que estabas extremadamente orgulloso de mi, en verdad sin merecerlo, pero así eras tú, a pesar de todo lo que te hagan, solo podías dar amor. El abandono de nuestra madre nos unió de una forma muy especial, más que hermanos nos volvimos cómplices, aliados, amigos. Llegamos a la playa y con un amanecer al final del mar, me diste un abrazo, sincero, profundo, lleno de afecto. Sentí tu barbita, tus mejillas, acariciar mi rostro, recién entonces al bajar la mirada me di cuenta que no era tu perro Mateo, era tu querido perro Chopra quien te acompañaba, me hiciste un ademan con la mano de que no te siguiera, me sonreíste y con ese sol naciente te fuiste caminando por la orilla. Recién entonces ahí comprendí que era en verdad un sueño, que te estabas despidiendo, que me estabas diciendo que por ahora nuestros caminos se separan, que me amabas, miles de lagrimas, brotaron de mis ojos, mojando mis mejillas hasta el cuello, quise seguirte pero tú ya no estabas. Me derrumbe en la arena con el sabor salado de mis lágrimas en mis labios.

Al despertar tenía los pies llenos de arena como si hubiera sido cierto, vi el mismo sol alumbrar y entendí que es cuestión de tiempo, para que también me llegue mi amanecer… para volverte a ver en esa orilla. Comprendí que no te habías ido, que seguías conmigo, que nunca me dejarías, decidí no hacerle caso a esa gente que me decía que te supere, yo no quiero superarte. Decidí seguir como estamos ahora, como hemos estado siempre, juntos de una u otra manera.

Decidí no despedirme, simplemente esperarte o que me esperes, que es cuestión de tiempo para estar nuevamente y para siempre juntos el gordo, el saxo y el perro.

P.D. Franco me demore en escribirte no porque no te ame, sino porque me era imposible teclear las teclas con tantas lagrimas, descuida gordo, te prometo que pronto estaremos nuevamente juntos… solo espérame un poquito.

miércoles, 27 de enero de 2010

Perdoname!

Me puse a recordar cuando era un niño, tenía un inmenso terror a la oscuridad (algo normal a esa edad), no podía dormir solo, recuerdo que me echaba a tu lado para sentirme protegido. Tú me ponías las manos sobre los ojos para protegerme de mis miedos, solo así podía dormir. Eras mi ídolo en ese entonces y hasta hoy lo sigues siendo. En verdad eras mi mejor amigo.
Fuimos creciendo y descubriste tu pasión por la música, tu saxofón es aun el sonido que mas me enternece en este mundo, eras tan solo un niño, pero tenias el corazón de un adulto, eras mi mejor amigo, mi primer confidente, mi rincón seguro.
Extrañamente de aquellos niños ya no queda nada, mi niño interior murió cuando se truncaron mis sueños, cuando me volví Padre, tu niño interior nunca creció pero ahora te lo llevaste por completo.
Me volví un patán con los años, con las obligaciones, con los fines de mes, recuerdo que siempre estuviste orgulloso de mi, aun no sé porque, te trate tan mal, me olvide de quien eras, lo que eras, lo que realmente vale, me perdí entre la gente, sus días grises, los costos, los sueldos.
Te vi echado, como dormido, con las manos cerradas, con los ojos entreabiertos y comprendí en verdad, cuanto te amaba, cuanto en verdad te quiero.
Me toco al final hermano mío cerrarte yo los ojos, como cuando éramos niños, me eche a tu lado y te dije que te amaba, que te quería, que te extrañaba, pero sabía que era en vano, pues ya no me oías.
Me quede contigo hasta que te llevaron, perdóname no supe bien que hacer y deje que te profanaran el cuerpo, buscando una respuesta a una pregunta que nadie quería, pero que era por una estúpida ley que ofende a nuestros seres queridos. Te abrace por última vez y fue muy triste, porque por primera vez tu no me abrazabas, ni me besabas como antaño. Te vestí con cariño, te afeite y maquille para que nadie viera tus heridas, te limpie y te bañe con mis lagrimas, no quería que nadie más lo haga, nadie más lo merecía.
Contacte a todos tus amigos (los que pude) los llame, les escribí, me encargue de decirles lo que tu hubieras querido, consolé a mis padres, hermanos, y a nuestros amigos. Pedí que te tocaran, cantaran y brindaran, como si estuvieras presente pues para mi sigues vivo. Limpie tus heridas y tu féretro de todas las huellas y lágrimas que dejaron por ti. Les agradecí una y mil veces (hasta ahora lo sigo haciendo) por haberte querido tanto, por comprenderte más que yo, por haberte dado algo que yo nunca te di, cariño, no sabes cómo sufro ahora que no estás hermano mío.
Fui fuerte para hacer todos los tramites, consolé a todos aquellos que llamaron a tu celular y conté mil veces más todo lo que habíamos vivido, recordándolo, reviviéndolo, volviendo a llorarte cada vez que lo hacía.
Te di una vuelta al parque con tu féretro y tu perro, como se que tu hubieras querido, a pesar del sol, de la pena, del cansancio y del dolor que me doblaba las piernas. Te cante, te hable, te acompañe, te adore y te llore... en silencio y solo para que nadie me viera, como la primera vez que tuviste un ataque diabético, que llegue a verte a emergencias, estabas asustado, como un niño, mi papa no quiso entrar por temor quizás a lo peor, yo entre y me tomaste fuerte de la mano, me miraste y me preguntaste si todo iba a estar bien y te mire a los ojos, limpiando tu frente y te dije que si con un beso, me dijiste que confiarías en mi y caíste victima de la anestesia en un profundo sueño, no me querías soltar. Al salir le dije a mi papa que me iba a comprar agua y camine como 2 calles hasta que nadie me vio y llore en silencio, abrazado a un poste, pues mis piernas no servían, me caía, llore desconsolado, llore porque te amaba tanto y tú me amabas mas y yo no lo merecía.
Te acompañe a la carroza, te rece y luego te despedí después del cura, pase para verte por última vez y te abrace hermano mío, te limpie tu bello rostro que parecía estar dormido por última vez, te bese en la frente y pedí que te levantaras y vinieras conmigo, pero no lo hiciste. Y espere por tu urna entre las anécdotas de tus amigos, pensaba en ti desapareciendo en cada minuto y se me retorcía el corazón, pero no lo veían, pensaba en ti y que no te abrace lo suficiente, a pesar de que tu lo querías, cuando me la entregaron me derrumbe, la bese y te abrace como se abraza a un recién nacido, te balancie en mis brazos, no podía tan solo caminar contigo y conversamos por última vez, mirando un bello atardecer y te llore hermano mío.
Acompañe a nuestros padres en nuestro peregrinaje al mar, ordene a los amigos, disperse a los curiosos, consolé a tus amigos más queridos, los ayude a lanzar tus cenizas, en la misma playa donde te ayude a enterrar a tu querido perro, para que vuelvan a estar juntos.

Sé que estarás en un lugar mejor hermano mío, pero me resisto a dejarte partir, no quiero, me duele inmensamente, sigo llorando lagrimas de culpa, te veo en las fotos, los lugares, mis recuerdos, te busco y no te encuentro y entonces me doy cuenta que no te fuiste que estas en sueños.

Como ultima opción elijo una foto para hacerme un tatuaje de ti, en tu recuerdo, porque sé que realmente era a mí a quien más amabas y sé que te agradara la idea de estar junto a mí para siempre cuando muera, aunque yo no te merezca, aunque jamás tenga mi alma consuelo.

Descansa en paz mi querido Franco, descansa en paz en tu último sueño, no importa pasar por 2 eternidades del averno si tú vives para siempre en el cielo, te amo mucho y no sabes cómo lo siento, no haberte dicho más, no haberte ignorado menos.

Mis lágrimas eternas, mi corazón roto y mi niño perdido se van contigo, ya no me quedan sueños, te los llevaste todos, porque siempre fuiste el que más me ha querido, el que más me ha protegido.

Franco donde quiera que estés quiero que sepas, que te amaba, que te amo y te amare, eternamente, aunque ahora no estés, aunque yo me haya muerto.

Perdóname Franco, en verdad lo siento...!