Sentado con un café viendo como cae un atardecer de verano, pienso para mis adentros si realmente ame a alguna mujer, recuerdo lo que sentí por la Diva ( apodo usual de la mama de mi hijo ) y descubro de que si, además de ella tuve la fortuna de amar a 2 mujeres mas, mi primera novia adolescente, cuando tan solo tiernos e inocentes 13 años, aprendí que a veces darle la mano a la mujer que amas es mejor que hacer el amor, después conocí a Marce, era un amor apasionado, fogoso e incontrolable, yo pensaba que podía ser un adulto maduro y que ella era una inmaduramente adulta echa mujer, pero después de la Diva, descubrí que ya no podía amar, tan simple como que el sol se cae a partir de las 6 en invierno y de las 7 en verano, simple como 2 y 2 son 4 y como que se me enfría el café pensando estas cojudecez, en fin, era tan solo un café para pensar tanta tonterías.
Media hora después con el segundo café y habiendo terminado de leer toda la revista Caretas y con una mesa a mis espaldas de 3 lindas chiquillas que saben que son bellas por lo cual se les perdona que hablen tantas tonterías, decido no mirarlas mas por que ya me están afectando el raciocinio, opto por salir a caminar por todo el malecón, pero vuelvo a pensar que realmente he tenido mala suerte en el amor, pero definitivamente peor suerte tuvieron las mujeres que se enamoraron de mi, ellas se entregaron por completo a un completo imbecil que no tenia nada que entregar, pero siendo sinceros ya no puedo enamorarme de nuevo, llego hasta sentir cariño, pero no puedo romper el muro o la cicatriz que dejo en el pecho el hacha que nunca me dio, pero que le dejo una gruesa costra a mi corazón.
Es que acaso no me volveré a enamorar? Será quizás que tantos cafés, noches de sexo desconocido, tertulias y hacer el amor sin corazón me dejaron una maldición, tengo en mi celular miles de teléfonos de bailarinas, anfitrionas, promotoras y hasta las malcriadas del trome, pero no tengo a nadie a quien llamar cuando quiero compartir algo especial, mi corazón ya no late por ninguna mujer mas allá de bombear la sangre necesaria para lograr una erección, un cigarro con una atardecer es lo mas poético que puede haber en este mundo, solo me falta la copa de vino, las velas y un poema para empezar una nueva ilusión y obviamente la mujer.
Cuando cae la noche redescubro lo bello que son las marquesinas y las luces de neon, lo pecaminosamente atractivas son sus luces, creo que subconscientemente lo relaciono con el letrero del mítico Enmanuel, pero no se porque el neon me parece la invitación mas directa al pecado, al placer, a las drogas y a todas esas cosas que hacen tan placentero estar vivo, decido tomarme un taxi y alquilarlo por hora, acordamos el monto de mi capricho y solo le pido me lleve por lugares donde halla luces, mujeres y centros pecaminosos de diversión, hasta encontrar en donde me antoje bajar y zambullirme.
Cuarenta minutos después, habiendo recorrido todo San Isidro y parte de Lince, mi antojo recae en escuchar algo de salsa, así que enrumbo al Timbalero, no se si lo hago por arriesgado o simplemente de libidinoso, pero igual si he de morir que sea en los brazos de alguna fémina que halla adornado la pagina final del Trome, que mi muerte sea en un ajuste de cuentas de pandillas y que mi foto haga pensar que murió como vivió, llego a la puerta con la sensación que no debería entrar y justamente por eso, lo hago.
Mujerzuelas, chicas semi tranquilas (dependiendo de cuantas jarras de cerveza tengan encima) asaltantes, gente brava, todos con su batería – forma de decir que están con su pandilla – algunos cafichos, futbolistas, empresarios, seguridades con bates de béisbol y yo, completamente de blanco (últimamente mi antojo al vestir era monocromático), me siento en un mesa y pido una botella de whisky etiqueta negra, extrañamente el mozo no se asombra y automáticamente le pido un puro cubano, me informa que no tienen, pero le digo que si me consigue uno le pago 10 dólares, el me manda la botella, el vaso y a los 15 minutos estaba yo con mi puro dando bocanadas en la zona vip, veía a las mujeres dando vueltas a mi alrededor, sintiéndome un caficho enano, pero en fin, me concentro en el show de la orquesta que son mucho mejor de lo que esperaba, son fantásticos, total, tiempo para las chicas malas, siempre hay, pero para una buena orquesta no.
En el intermedio de su show, me provoca ir al baño, cuando soy técnicamente violado por dos féminas en minifalda, ellas me hacen una especie de sanguchito sin vergüenza alguna y tienen el descaro de rozarme al pasar, se ríen, me rió yo y bueno sigo mi camino, estando totalmente seguro que estarán cuando yo salga.
Al llegar a mi mesa con ellas, encuentro al mozo esperándome con otro puro (lo que automáticamente me cuesta 10 dólares mas) me siento con ellas y disfrutamos del show, durante la segunda parte estábamos los 3 en el vip frotándonos con nuestra botella de whisky, una de ellas, siempre la mas avezada me confiesa que después podríamos irnos los 3 por ahí y seguirla mas en privado, yo simplemente asiento… total si son peperas, prostitutas o simplemente tratante de órganos, igual seria una linda forma de acabar la velada.
Veo que algunos caballeros no me miran tan alegremente como cuando llegue por lo cual decido ir al baño y pedir la cuenta sutilmente, dejo mi tarjeta y acomodo mi billetera en mi pantalón, sea lo que sea, dios decidirá.
Al salir me encuentro con el mozo que me da un papel envuelto, el cual casi rechazo pensando que era droga, pero el me indica que lo lea, me entero recién que una de ellas es la ex esposa del cantante del grupo de salsa y que este ha mandado matones a esperarme con ellas para desgraciarme la vida, debido que ella me esta utilizando para sacarle celos, por lo que le dejo 20 dólares mas y vuelvo a entrar al baño, convenzo a un joven de venderme su camisa por 30 dólares mas y le entrego la mía, me revoloteo el pelo y salgo sutilmente pegado a la pared, escucho que la banda ya se esta despidiendo y apuro el paso, veo que hay extrañamente varios fornidos caballeros en las escaleras del vip, pero paso tranquilo, salgo por la puerta principal y me subo a uno de los tantos taxis apilados en la calle, después de 5 minutos justo cuando estamos arrancando veo salir al cantante con sus gorilas empujando a la que debe ser su esposa, veo recién al tipo que le vendí mi camisa discutiendo de que la camisa no es suya y que solo hizo un favor, veo que están buscando por toda la calle y viendo a la gente que sale, respiro aliviado para mis adentros, puesto dije que no me importaba morir en mano de alguna pandillero, pero solo si antes había tenido sexo, si no, no vale morir así, total no todos los perros buenos van al cielo, lastima por que era una linda camisa, la voy a extrañar.
Ralph Villanueva.