domingo, 7 de octubre de 2007

la serenata del cachorro

Había crecido pensando como todo adolescente que el mundo era mió por derecho, hijo tercero de un matrimonio fallido o simplemente otro numero mas en el porcentaje de hijos de padres separados, pero esa falta de amor maternal dios supo compensarla con toda una unidad nacional escolar de mujeres, justo enfrente de mi puerta y para asegurarse de que tuviera afecto, rodeo mi casa de niños realmente feos, seamos sinceros tal ves para sus padres eran bellos, el amor de padre a veces es igual de ciego que el amor de pareja, es verdad suena cruel, pero no lo he inventado yo, nunca han visto al vago de 30 años mantenido por sus viejos, que esta estudiando ya la 4ta carrera por que si no el bebe tendría que trabajar, jajá, hay cada cosa en esta vida, en fin, no lo digo a mal y por eso no pondré nombres, así tendré la chance de decirles si alguna ves me los vuelvo a encontrar - no brother... como vas a pensar que hablaba de ti, de ti nica, era de los otros pues - eran terriblemente feos y conste que con esto aclaro el punto de que no me creo un adonis, pero ante tanta exageración era lo mas presentable para elegir, bueno… en esa cuadra, pero a la dulce edad de 14 para 15 años, tu cuadra, tu manzana, tu barrio, tu callejón, tu quinta, tu esquina y tu acera eran todo el universo para ti y como dicen sabiamente los refranes, verdades universales que aparecen un día y luego regresan para bofetearte con su sabiduría la cara Pueblo chico, infierno grande, en fin debía suponer que crecer en un lugar así, algún trauma me tenia que dejar.
Esta unidad escolar nacional de mujeres llevaba extrañamente el nombre de una santa virgen, era extrañísimo por que adentro ninguna era santa, ni siquiera las feas y tampoco habían vírgenes mayores de 15 años, sobre todo las feas, solo que era un secreto a voces, nadie lo decía, pero todos lo sabían, en fin, debo reconocer por supuesto que no había ninguna selección de modelos de importación, eran chicas de barrio, guapas en su medida, pero ninguna así nomás pasaba del metro sesenta y todas eran cuadradotas, piernonas y definitivamente a los 30 la gran mayoría serian re gordas, asiento el re por que hay mujeres que son gorditas pero formadas, pero se notaba que en ese rubro ellas no entrarían, solo serian paquetones con blusas cargando al 4to bebe seguramente, así que me dedique a ser una especie de ídolo juvenil mediocre para chibolas que no tenían nada mejor que hacer con su tiempo, que perderlo conmigo, así que me dedicaba en mis horas de ocio a chapar a cuanta chibola se tiraba la pera para estar conmigo en mi casa, la cual aclaro era un edificio de departamentos de solteros, es decir un cuarto con baño, mi papa había empezado ahí y bueno solo eran mi mama, mi hermano y mi papa al comienzo, pero después decidió hacer crecer la casa y alquilo varios cuartos, una era la cocina, el otro la sala, había 2 dormitorios y bueno pues, era algo raro en verdad, pero lo veía tan natural en ese tiempo, ósea el tener que usar una llave para ir de la sala a la cocina y cerrar con doble tranca, era de los mas normal para mi y viví pensando por muchos años que los demás niños andaban por sus casas así, bueno ya sabrán que mi papa todo el día trabajaba así que digamos que entre mi hermano mayor y yo hicimos de esos cuartos, el centro de operaciones de la mancha, si no los alquilamos como cuarto de telo, fue por que sinceramente nunca se nos ocurrió, pero hubiera sido un gran negocio por hora jajaja, buen0 para desvergüenza de ellas, mi edificio quedaba justo enfrente a la puerta principal del colegio, incluso llegue a tener un método operativo para concertar mis citas, pasaba por las ventanas de esa especie de correccional, bueno eso parecía por que tenia mas barrotes que el frontón y los muros eran inmensos, siempre pensé que adentro las chicas practicaban escalada en fin, pasaba por debajo y me tiraban un papelito para preguntarme si podían pasar y yo simplemente gritaba desde fuera SI o NO y con eso formaba mis horarios de galán de barrio.
Iba a cumplir los 15 años cuando en una salida del turno de mañana la vi, justo había faltado a clases para salir con unas chicas de otro colegio y a las finales nos habían plantado, por lo que había regresado justo a esa hora a mi casa, resultaba que ya me aburrían las chicas de este colegio y aparte que ya no me hacían caso por que al tener mi casa al frente se ganaban con todas mis aventuras y por ende, sabían cuando les mentía o no, por lo que me había visto obligado a cambiar mi rango de acción, bueno la vi parada justo con 2 amigas y no lo podía creer, era mas bella de lo que me podía haber imaginado, blanca, de sonrisa hermosa y dientes bellos ( algo raro con la gran mayoría de ellas que parecían que no tenían calcio o jamás les dieron teta ) y alta, era de mi talla y con tacos debía pasarme algunos centímetros, lo cual en este colegio de enanas era algo sorprendente, me miro al pasar y yo me quede helado, me sonrió y paso de largo, pero sus amigas voltearon a verme y se rieron entre ellas, por lo cual supe que sabia de mi y quien era, tarde o temprano tendría que conocerla.
Indague con todos los contactos que tenia y averigüe su nombre y donde vivía, después supe también que estuvo con un conocido mió por un tiempo, pero a mi nunca me incomodo eso, debido a que digamos soy mas relajado para pensar, pasaron unos días y la saludaba al pasar y nos sonreíamos, logre conocer a una amiga en común y un día me la presentaron, fue un acontecimiento social por que se había preparado este encuentro como con 2 semanas de anticipación, recordemos que ella tenia 14 y yo cerca de los 15, ósea un saludo en una librería a las 3 de la tarde para nosotros era toda una cita, me sonrió, le sonreí y supe que era especial, compro unos sobres y quedamos en vernos otro día, ella era realmente linda.
Después de 5 salidas lo cual en el horario de los púberes adolescentes es ya un matrimonio, subimos a mi edificio y nos dimos nuestro primer beso, en realidad lo recuerdo medio raro, por que ella había tenido enamorados antes, pero besaba muy mal, en fin era una niña, pero jamás abrió la boca, tuve que palanquear con mi lengua sus dientes para poder abrirle la boca y sinceramente no se como ella lo soporto también jajaja, en fin, a los pocos días me le declare y ella me acepto, haciendo un análisis sincero, ella fue mi primera enamorada en el barrio, antes yo había tenido enamorada a las 13 años en el advenimiento de miraflores, pero nunca en el barrio me habían visto con una chica de la mano y el estar con ella significaba tener que decirle adiós a todas las nuevas generaciones de mocosas de esa gran unidad escolar, donde supongo que ahora tendré mínimo un busto mió como homenaje póstumo por todo lo que hice por ellas.
Nuestra relación se inicio, fue como toda relación adolescente, es decir, nos veíamos mañana, tarde y noche, de pronto nuestras vidas giraban en torno el uno al otro, si ella no venia yo iba, si yo iba ella me esperaba, así pasamos a ser casi un matrimonio, con amigos en común y salidas de parejas adolescentes, en verdad su mama era una gran mujer, súper abierta y prefería ser amiga de sus hijas que ser ajena a sus vidas, mientras que su papa era en verdad de temer, con apellido alemán, pocas palabras y mirada de odio, llegue a pensar que era un fugitivo nazi que quería matarme por meterme con su hija, solo recuerdo 2 ocasiones donde me dijo hola y adiós y esas fueron las únicas palabras que cruce con el, extraño en verdad, ahora que lo recuerdo, me caía bien y hasta me causa gracia, en fin.
Tenia una mejor amiga que después me entere se había fijado en mi, antes que ella, por lo que digamos, mi ego creció considerablemente en ese entorno, mientras que el hermano de la mejor amiga, era lo que diríamos actualmente, un buen tipo, bonachón, gordito, simpaticon y a veces medio raro al hablar.
Ella como toda mujer en fin, desarrollo un instinto maternal con un perro cuya raza no recuerdo pero se llamaba Kuper, sinceramente era un perro realmente feo, un animal de mierda que algunas veces me quiso morder y en otras quiso reproducirse con mi zapato, jodida cosa con pelos, sinceramente no se por que siempre le tuve recelo a la bestia esa, cuando se ponía mal, era todo un tema de conversación y debo reconocer que la quería tanto que me soplaba toda la cháchara en ese entonces.
Teníamos mas de 7 meses cuando caímos en cuenta que se acercaba sus quince años, a esa edad 7 meses de relación se consideran ya todo un matrimonio y si eres el enamorado para cuando la niña cumple 15 años, pues socialmente eres su esposo y son sus bodas de plata, entre los preparativos, donde conseguía el terno y que se iba a cenar en esa bendita ocasión, mi hermano había conocido a un pata de una manera un tanto extraña, el pata era el agarre de su agarre de la cual el estaba templado, pero la chica esta era conviviente de un amigo de mi hermano, que no era el mismo pata que también se la agarraba al igual que mi hermano, increíble, eso era mas complicado que ver un capitulo de V Invasión Extraterrestre, si no la viste del inicio… jamás entenderías ni mierda jajaja, siguiendo con lo mió, este pata se volvió parte de la banda de vagos que formábamos, nos parábamos en la esquina o en las escaleras del colegio este todas las noches y mientras los mayores fumaban un troncho o algunos solo bebíamos gaseosa, conversábamos sobre nuestro futuro o las flacas de cada uno, hablando justamente sobre nuestro futuro; descubrí que el tocaba guitarra y quería formar un grupo de rock, estaba en el proceso de buscar ahora a otro vago que supiera o pudiera cantar, no todos los cantantes saben cantar pero eso no impide que puedan hacerlo, sobretodo estando en el Perú, tierra y cuna de la mas grande legión de improvisados trabajando en puestos donde se necesita realmente profesionales, en una de las chacotas con la guitarra descubrimos que yo era de algunos que mejor sabíamos ladrar, por que eso era lo que hacíamos, ladrábamos cualquier canción, pero para nosotros era cantar con sentimiento, me convenció de que probáramos conmigo como cantante de la banda que el estaba formando, acepte por que en verdad siempre me gusto cantar, así lo haga mal, me desahoga, me relaja y me pone feliz, fue cuando decidí hacer algo muy romántico, para ese entonces ya empezaba a componer poemas y a darme cuenta de mi lado romántico, decidí llevarle serenata a mi enamorada con el, se mato de la risa, pero comprendió en mi mirada de chico de 15 años que lo iba hacer, con o sin el, entendió con sus 21 años que a un adolescente no se le puede decir que no si esta ilusionado, acepto ser mi fiel sancho panza, para dejarme esta ves ser un quijote adolescente enamorado.
Nos preparamos con 3 baladas en particular, ensayamos e incluso su hermano mayor al enterarse de nuestra cruzada, decidió acompañarnos mas como acto de presencia, apoyo moral y colaboración con los coros, ella vivía frente a una de las viejas glorias de los 70´s y 80´s, Scala Gigante, que desgraciadamente cuando yo la conocí de gigante no quedaba nada, solo era un almacén inmenso de cosas viejas y baratas, que fácilmente se habían comprado en gamarra y revendían ahí, vivía en un cuarto piso de un edificio de departamentos duplex, en la acera del enfrente estaba este viejo establecimiento comercial y toda su playa de estacionamiento vacía, su víspera era un martes y por lo tanto era un día muy tranquilo en ese barrio, decidimos esperar hasta las 11:45 de la noche y poder hacer una presentación espectacular, es decir, sorprenderla con la serenata, apoyados por la tranquilidad de la noche, recuerdo que salio la luna aquella noche y el cielo estaba despejado, recuerdo eso claramente como si fuera ayer, debajo de su departamento, habían un consultorio dentista y un departamento habitado por un viejo solitario, con un aspecto muy similar al de Albert Eistein, siempre lo veíamos solo y casi nadie lo visitaba, recuerdo haberme burlado de el, pero pensándolo bien ahora me inspira ternura, todos los vecinos eran muy buenos, por lo que ilusamente pensé que nadie se despertaría, nos tomamos una chata de ron para darnos el valor necesario y empezamos, yo cantaba con los ojos cerrados, pero gritaba con todas mis fuerzas, gritaba para que mi menudo cuerpo lancé tan lejos la voz de mi garganta como le sea posible, eran aproximados 60 metros los que mi voz tenia que recorrer para llegar a su habitación, de pronto se encendió una luz, dos, tres, los vecinos uno a uno, comenzaron a hacer shhhhhhh, y comenzaron a sacar sus cabezas por la ventana, pero en su departamento nada se movía, decidimos sutilmente ocultarnos detrás de un auto pero no dejar de cantar, seguimos firmemente decididos a que si ya habíamos empezado, no nos moveríamos hasta que ella me escuche, comencé a escuchar ahora si como los tiernos vecinos me maldecían, incluso pude ver con los ojos entrecerrados como el dulce Albert Eistein, me lanzaba un zapato viejo, descubrí que esas historias que cuentan los abuelos de los zapatos volando por las ventanas a los jóvenes enamorados que llevaban serenata, no eran falsas, cuando el me paso la voz, de su departamento se había encendido una luz, era… su papa, el viejo nazi sacaba la cabeza como si fuera de una trinchera de campo de guerra, saco la cabeza por la ventana y comenzó a gritar hasta opacar mi voz, la cual se quebró en la noche, presa del desconcierto y la vergüenza, amenazo con bajar y agarrarnos a correazos a todos, mis amigos decidieron que había llegado el momento de irnos, pero no podían verme a mi, puesto que a mi si me reconocerían con solo verme, pero a ellos nadie los conocía, como la calle estaba desierta, decidí rampar hasta la esquina mas cercana y lo hice, rampe entre el espacio que hay entre los autos estacionados y las veredas, rampe mas de 30 metros, mientras ellos caminaban tratando de cubrirme y no dejarme atrás, lo hice, me arrastre sin honor y sin dignidad alguna, hasta que los gritos de mi suegro sonaban muy lejanos, llegue a la esquina, me pare a hurtadillas y no me levante por completo hasta que di la vuelta al fin, lejos de su alcance visual y totalmente seguro que nadie me reconocería, cuando lo hice al fin, descubrí que mi ropa estaba echa mierda, toda llena de lodo, barro, basura y mugre de la acera, me dolían los pies, las manos y el corazón, no me dijeron nada, solo se despidieron y jamás volvimos a tocar el tema, supongo que sabrían por mi expresión que ya había sufrido por dentro lo suficiente.
Al día siguiente la llame, muerto de curiosidad y de vergüenza, ella me contó, muerta de la risa que un idiota se la había pasado cantando en la madrugada, seguro por culpa de alguna de las vecinas, que todos los vecinos estaban furiosos por que no habían podido dormir, que su padre estuvo a punto de bajar a agarrarlo a correazos, si no fuera por que su mama se lo impidió, pero que ella no había escuchado nada gracias a dios, que había dormido muy bien, por que esa noche ella se había quedado dormida oyendo en su walkman un cassette de Jeannette, por lo que menos mal, no se despertó por toda esa bulla y me pregunto quien pensaba yo que podía ser tan imbecil de hacer algo así y yo simplemente le dije que no se me ocurría nadie capaz de hacer algo así que yo conozca… aparte de mi – pensé para mis adentros y colgué.

Muchos años después, la volví a ver, fue en un local del boulevard de Barranco, nos tomamos unas cervezas, bailamos y la volví a besar, estaba tan hermoza como en aquel entonces, bella, su sonrisa, sus gestos y su forma de ser, me volví a sentir como si tuviera quince años, como si no hubiera pasado el tiempo, como si de nuevo fuera ayer, vivo como entonces, con ella echada en mis brazos en aquel taxi, que pensándolo bien le volvería a llevar serenata otra ves, total ahora creo que canto mejor que en ese entonces, como dice una verdad universal; Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Ralph Villanueva


La serenata del cachorro, empezado en lima el 3 de octubre y terminado en Puerto Maldonado, campamento mazuko, el 26 de Octubre, en una noche de lluvia con estrellas.