de cuentos, poemas y algo mas
viernes, 27 de mayo de 2011
El perro de Ipanema
Ahora solo soy un recuerdo, un souvenir, un merchandising de que todo tiempo pasado fue mejor, ahora mis besos los oferto 3 x 1, mis abrazos son más fáciles de conseguir que volantes de nigth club y mi cama esta tan solitaria, que creo que la última vez que salte sobre ella, fue porque había una polilla (las aborrezco, les tengo miedo, en serio… llamo a mi papa jajaja), en fin.
Superado el lento inicio del día, una ducha de agua fría, el mismo jugo de todas las mañanas y la reunión de colaboradores de la agencia, procedo a intentar concentrarme y trabajar, tengo tantos pendientes y no sé por dónde empezar, que flojera en verdad, pero que rico es cobrar jajaja, a mis clientes digo, porque la empresa es mía.
Concentrado al fin en un proyecto para una transnacional, me timbra el blackberry y me desconecto de todo, por un momento estuve a punto de lanzarlo, pero al ver el nombre, era de una vieja amiga que casi nunca llama, decido contestar intrigado por saber que pasa ahora por su vida, me cuenta que está bien, pero que quiere que le ayude con una charla para la universidad sobre el tema de creatividad, accedo de buena gana porque en verdad, me encanta hablar.
El día de la charla me informan que además habrá un coctel diplomático con alumnos de intercambio, así que debo asistir elegante. Vestido y ataviado, ingreso al campus y me guían a mi salón, no sé que les habrá dicho mi amiga, pero me tratan como a un lord ingles, tengo camerino, asistente, pantalla holográfica y una señorita se acerca a pedirme mis videos para las pantallas interactivas (menuda sorpresa), por seguridad tengo siempre todo en mi USB personal, donde siempre llevo varias ediciones de todo tipo y les pido que las baje, me informa que en mi pantalla se vera lo de las carpetas, pero no se vera en las pantallas gigantes (gigantes? Pienso para mis adentro) y se retira confirmando que en 10 minutos debo estar listo (estar listo? Acaso es mi tesis? Jajaja) y me quedo mirándome al espejo preocupado.
Exactamente 10 minutos después, me tocan la puerta y me indican que me esperan en el escenario, puesto me van a presentar, ahí descubro de que mi amiga había mandado toda mi información y ellos habían elaborado una presentación e introducción sobre mí, que la charla que iba a dar era sobre nuevas tendencias en creatividad pero me presentaba como el fundador , gerente general y director creativo de 3 de las empresas más importantes del medio publicitario (extremadamente exagerado) que la charla era gratis y que había tanta gente porque había puntos extras para los que asistían y encima había bocaditos gratis jajaja (con razón) y que todos los expositores eran invitados ad Honoren y que por lo visto había que reventarles un poquito de cohetes.
Durante 1 hora acompañe a los más de 1000 asistentes a un recorrido sobre creatividad, eventos, integración, tendencias, activaciones y más. Nos reímos juntos sobre mis propios desatinos, aprendimos de lo que aprendí a golpes yo mismo y desafié sus mentes a pensar de manera diferentes de lo que es un evento. Al terminar la ronda de preguntas, recibí un mar de aplausos (inmerecidos diría yo) y repartí mis tarjetas, firme separatas (cual artista) me tome fotos (lo cual no entendí) una profesora de las expositoras invitadas me acompaño y rescato para llevarme el coctel de al lado, cuando en el camino se me acerco tímidamente una enorme joven de vestido azul, trato de decirme algo, cuando se acerco un cumulo de gente y la profesora opto por retirarme en el acto, lastima pues me había parecido adorable, la busque con la vista para ya no la vi.
En medio del coctel (que descubrí era en honor de la embajada de Brasil) me siento raptado por las 3 colegas de agencias y los demás profesores en un circulo donde solo hablábamos todos de lo mismo, pero desde diferentes puntos de vista, pero de iguales conclusiones. Un poco sofocado decido caminar por el recinto, cuando de pronto en la barra la veo de nuevo, Alta (muy alta) cabello ondulado, piel tostada por el sol, delgada y muy bella. A medida que me acerco siento que me encojo (en verdad me voy haciendo más pequeño), le sonrió y le pido al barman un trago, ella me sonríe y se sonroja y pienso para mis adentros – si una mujer así de bella se sonrojo porque le sonrió es porque sinceramente Dios si existe – sin saber que decirle o como hacerlo (pienso en verdad que debe tener novio y me sonrió y sonrojo por educación) me retiro. Siento en mi espalda que se me queda mirando, sin saber qué hacer, si acercarse, si esperar que regrese, miro de reojo que incluso se arma de valor y se decide a buscarme, cuando llega un grupo de jóvenes (de su edad) y comienzan a hacer bromas, contarle cosas y se olvida de mi.
Pasada una hora más, ahora si en el límite de mi paciencia, decido irme sin despedirme (algo que se está volviendo ya una insana costumbre mía), procedo a salir al lobby y mientras esperaba los ascensores, dudo en si bajar directamente por las escaleras al estacionamiento, pero un ascensor abre sus puertas y me invita a pasar con su música relajante de Richard Clayderman de fondo (siempre me gusto… que puedo hacer), mientras desciendo a mis propios infiernos de dudas y temores (de paso recoger mi auto), en el piso inferior se abre la puerta e ingresa ella, recién la pude tener de frente, lastimosamente no a solas, puesto estaba acompañada de un amigo que fácilmente me llevaba una cabeza, cuello y toda la espina dorsal de paso, pues era inmenso.
Nos quedamos mirando de reojo (como es que se miran las parejas que sospechan el uno del otro), mientras este seudo amigo trataba de llevarla a un lugar para estar solos (por mas que no hable portugués, hay ademanes universales, que significan siempre lo mismo entre un hombre y una mujer), trataba de estar lo más serio posible, pero era imposible, por la forma absurda que tenia este hombre de suplicar (porque los hombres cuando más jóvenes, creemos ciegamente de que un NO es un SI en una mujer), comencé a sonreírme y ella a reírse, mientras que el mastodonte me miraba con odio, para no irritarlo más, me puse los audífonos e hice la finta de que estaba en el blackberry viendo y escuchando algo, porque sospechaba de que si el comprobaba sus sospechas de que nos burlábamos de él, trataría de quedar como macho, armándome la pelea (la cual estaba conscientemente convencido de que yo perdería… y por goleada) por lo que limite a mirarla por el reflejo de las paredes del ascensor, sonriendo en silencio.
Cuando se abrieron las puertas, instantes después ella salió rauda para irse a su vehículo, tratando de separarse al fin de su acompañante acosador, yo sonreí con mi sonrisa triste, que tenemos todos aquellos que nos quedamos con la palabra en los labios y partí, rumbo a mi auto, rumbo a mi fortaleza de la soledad (sorry Superman, pero le cae a pelo), rumbo a mis proyectos, series de cable, fotos de Leo y mis noches en vela.
Subiendo al auto y dejando mis cosas, me doy con la sorpresa de que no me devolvieron mi USB, por lo que llamo inmediatamente a la coordinadora y me confirma (gracias a Dios) que lo tienen a la mano, por lo que cierro nuevamente y regreso al salón de eventos.
Un par de semanas después, la coordinadora me envía un correo consultándome si puedo acceder a una entrevista sobre productoras de eventos, con un grupo de estudiantes de la universidad. Accedo gustoso (en verdad muy halagado) y me comenta que fui el más solicitado para regresar en una próxima charla, agradezco la información y confirmo con mi agenda la entrevista.
Unos días después mi asistente me informa que el grupo de estudiantes de la universidad estaba en el lobby, cuando salgo a atenderlos, la encuentro a ella sentada entre todos, sonriente, picara y coqueta. Demás esta decir que toda la entrevista fue un mero trámite para conocerla a ella, que antes de terminar ya habíamos cambiado Messenger, facebook, twitter y Skype. Que la entrevista paso después a ser cafés, cenas, cines, abrazos y besos. Que nunca necesitare viajar a Brasil porque lo mejor de Brasil, lo tuve entre mis brazos, la mejor mulata, mis clases de samba, mi capoeira, besos con sabor a caipirinha, que cuando la miraba echada en mi sofá, veía lo mejor de Brasil como si fuera el Cristo Redentor de Corcovado y que ella me hizo vivir el mejor carnaval de Rio entre sus labios.
Esta demás decir que ella partió, porque dicen que de lo bueno poco, regreso a Brasil y se puede decir que Brasil me dejo, yo trate de enseñarle lo mejor de Peru, nuestros piscos, ceviches y huacas, ella tenía tan solo 19 años y yo casi 30, pero sin embargo ella me enseño tantas cosas que yo no sabía, era tan sabia, madura y excitante como bella, yo tan solo un afortunado turista que se perdió en su sendero, jamás supe que me vio (cuando vio hacia abajo) o que encontró (cuando busco entre mis brazos), solo me dedique a disfrutar sin preguntarme el porqué, a veces para ser turista de corazón, debes ser extremadamente aventurero.
La vida es una aventura, llena de samba, color y pasión… y eso me lo enseño Brasil.
El perro en su final
Aparezco de pronto caminando en la arena, con un profundo mar azul, miro por toda la playa pero no diviso a nadie, cuando de pronto a lo lejos, lo veo, Franco viene hacia a mí, vestido totalmente de blanco, puro, sin calzado, caminando descalzo sobre la arena, dejando tímidas huellas sobre la orilla que se lleva el eterno vaivén del mar. Lo veo feliz de verme mientras camino hacia él, el atardecer me hace entrecerrar los ojos para verlo, pero a medida que se acerca, me doy cuenta que su mirada esta melancólica, su sonrisa es medio triste y es así que comprendo donde estoy y que no es solo un sueño.
Comprendo que la vida es cíclica y que la última vez que habíamos estado juntos, había sido junto al mar, cuando lo había despedido, cuando lo deje al fin partir y que tantas veces había deseado el (yo también) una oportunidad de volverme a ver, de abrazarme, que Dios le permitió reencontrarnos en esta playa para que ahora el me pueda despedir a mí, creo que no hubiera podido tener mejor despedida.
Nos abrazamos fuertemente, ambos derramábamos lagrimas al hacerlo, siento su respiración, su barba semi crecida, su piel esta tersa, suave… sana. Sus ojos me trasmiten paz mientras me seca las lágrimas que me corren por las mejillas. Me mira fijamente y me dice tantas cosas sin hablar,
me cuenta que Leo fue quien me vistió, me cargo, me oro y hablo por mí, que en verdad fue el que más me lloro y que lo hizo sinceramente, que en verdad me amo. Que la diva me lloro cual viuda, que estaba inconsolable, que en verdad le dolió mi adiós, que sorprendente solo hablo cosas buenas de mi (casi todas de cuando fui joven jajaja) que Camila, me rezo y me maquillo, escogió la decoración, la música que me gustaba y la ambientación (con invitaciones y todo) que Leo fue
quien me llevo hasta el mar y que lo que habíamos empezado el y yo se había vuelto ya una tradición, puesto Leo había pedido regresar en su momento también para unirse a nosotros cuando le llegara su momento. La vida es un soplo en verdad, somos un soplo al viento y nada más.
Me explica con tan solo mirarme y suspirar que era la última vez que nos volveríamos a ver, que mi camino era otro, puesto nuestros actos son lo que marcan nuestros destinos, que me había olvidado de las cosas que realmente valen por las cosas que cuestan, que me había perdido a mí mismo, entre facturas, boletas, recibos y cuentas. Que en la vida no importa al final cuanto tienes, sino cuanto vales, que no es lo que realmente vale si le pagas la comida a fin de mes al perro, sino cuantas veces lo paseaste, lo acariciaste, le brindaste cariño. Mientras entiendo esto sin palabras me siento en la arena a llorar, me doy cuenta cuan confundido estaba a pesar de mis
buenas intenciones, me doy cuenta que lo que valen son más los abrazos que te ganas y te llevas que los que das por compromiso, sin darlos de alma.
Nos abrazamos y sentamos en la orilla viendo el mas hermoso atardecer que haya visto, sin decirme palabras el me dice que lo pidió para mí, lo miro tan en paz, tan en calma, lo miro y sin decir le digo que siempre lo ame, que siempre lo quise, que siempre fue así, que nunca fue mi intención olvidarlo, dejarlo de lado, maltratarlo, le beso las manos para que este seguro que realmente lo amaba, a pesar de mis errores, de mis desaciertos, de mis desatinos.
Me mira y escucho su voz en mi mente diciéndome que siempre lo supo, que cuido de cada uno de mis pasos, que adónde yo iré, es porque equivoque mi camino, porque debo expiar mis culpas, cumplir mi castigo, que no son las buenas intenciones las que cuentan, sino los actos y ahí estoy en deuda. Sonríe mirando al mar y me transmite el mensaje de que Dios sabe que realmente los amaba, que eso siempre será eterno, que el amor es lo más importante de todo, pero a veces no es suficiente, es necesario sacrificios.
De pronto una duda me embarga, me toma las manos y entonces sé que mi papa está bien, que está con él, siempre pidiéndole a todos que cuiden de mi, que si saben algo, le pido que no le diga a donde voy, que le diga que se ha enterado que estoy bien, que algún día volveré a estar a su lado, se también que mi mama está con ellos también, que a pesar de sus errores (los cuales yo no tendría porque no perdonar, siempre la ame) Dios le dio el perdón por su eterno amor de madre y me sentí feliz, que estaban ahí con ellos mis abuelos, algunos tíos, amigos, nuestros queridos Chopra, Jacko y Mateo, lo cual hasta me hace sonreír.
Me asalta la duda de quién estará aquí en esta playa para recibir a Leo, si podre estar yo? Lastimosamente me abraza y comprendo que no, que yo no volveré, pero me reconforta mirarlo y saber que él estará ahí por mí, para recibirlo, para atenderlo, para cuidarlo, para quererlo. Sé que le dirá que hasta en el fin del mundo, en el fin de los tiempos tuve una palabra en los labios y esa palabra era Leo.
Veo como el atardecer empieza a morir y el sol ahogándose en el mar, empieza a teñir todo de naranja y empiezo a sonreír (siempre me gusto esto y él lo sabe), lo miro y lo beso en las mejillas como cuando éramos niños para mostrarnos afecto, lo miro y sin hablar le digo que me perdone, que la promesa que le hice cuando nos vimos la última vez en el mar no la iba a poder cumplir, la estar de nuevo juntos y esta vez para siempre, pero era porque no puedo.
Lo veo ponerse triste y me explica que al lugar a donde voy no tendré descanso ni consuelo, pero que no importa adonde vaya y que me hagan, nadie podrá quitarme mis sentimientos, mis recuerdos, que el alma se forja de recuerdos, de sentimientos, por eso el alma está viva, que no importa que pase, o que tan oscuro se ponga, nadie podrá jamás arrebatarme mis recuerdos o mis sueños.
El sol se oculta y el mar comienza a agitarse como en una tormenta, las olas vienen por mi arrastrándome mar adentro, noto que él quiere venir por mí a rescatarme, pero no puede, lo miro un poco asustado y entonces le sonrió, lo miro a sus bellos ojos y me toco en el pecho, señalando el corazón, para decirle que no importa a donde vaya, que me suceda, que me hagan, el siempre estará conmigo, con mi papa y con Leo, le sonrió, mientras lo veo elevarse en un halo de luz, porque entonces descubro que al final de todo, yo ya estuve en el paraíso y era cuando estuve con ellos.
Entonces oigo los rayos, veo las olas, en medio de una noche sin estrellas y sin luna, con una tormenta infernal y ya no tengo miedo, cierro los ojos, extendiendo los brazos y me sumerjo en la profundidad más oscura, en la oscuridad sin fe, sabiendo que no hay retorno, pero me sumerjo contento, porque no importa que me ocurre de aquí a mil eternidades, nadie podrá quitarme mis sentimientos, mis recuerdos… mis sueños.
Franco, Papa, Leo aun en el fin del mundo, pero yo igual estoy con ellos, mil eternidades no bastaran para quitármelos y me hundo en el mar embravecido, sintiendo que ilumino en un mar negro.
Abrazos y besos pendientes
Llegue a casa pensando si estuvieras aquí como andarías? que harías? que dirías? donde estarías? estarías mas flaco? habrías subido? en fin. tantas opciones tan distintas para ti que siempre fuiste un hombre sin rumbo fijo, sin esquemas, sin acartonamientos. Me imagino antes que nada preocupado pensando (en si tu no puedes) quien paseara a Mateo (tu hijo mas amado), luego de este drama existencial, en si alguien te presta el fono para llamar a Andrea (tu gran amor), planificar tu fin de semana con varias citas a las vez (extremadamente falla como siempre) y en contarle a quien pueda escuchar de alguna flaca que conociste que tenia las piernas así o la cinturita asa, claro que todo esto mientras ya te acomodas para la comida mas cercana (tu lema era de que el desayuno es la comida mas importante del día, el almuerzo la segunda y la cena la tercera... por eso no podías perderte ninguna) y aun asi con todo esto tienes tiempo y energía para escuchar a tu madre, conversar con tu padre, contarles tus sueños, abrazar a todo aquel que se te cruce enfrente y darle besos a todos tus amigos.
Un camino de abrazos y besos pendientes por donde ibas, con tu sonrisa franca (como buen Franco) y sincera, blanca de lo transparente que eras, amigable como tu espiritu y risueña como tu risa. Andando feliz con tal vez un sol en el bolsillo, pero rico en amor, afecto y cariño tanto para dar como propio. Si alguna vez alguien penso en el facebook yo creo que este deberia tener tu rostro, pues hay un mundo de personas que se conocieron gracias a ti y viven agradecidos por eso.
Aun tengo la sensacion de que en cualquier momento tocaras la puerta, abriras la reja, me atraparas con un abrazo y un beso (a pesar de mi siempre mal gesto, mal animo, desgano y fastidio cojudo) y me llenaras de amor, como siempre lo hiciste desde que eramos chicos, desde que tengo uso de razon, desde que se que existo.
Ya no hay quien me cocine, quien me abraze, quien me llene de besos y sobre todo quien me acompañe de aqui al infinito o fin del mundo, en un bizarro ayer recuerdo que renegaba por las cuentas del fin de mes que yo asumia para ti y que parecia no importarte, recien entonces me doy cuenta que nada de eso importa porque el verdadero amor no se compra, pero a mi salia tan barato cuando estabas aqui.
Desde que partiste (donde espero que me esperes, sin desesperarte) mi mundo se siente casi tan vacio, tan frio, tan solitario y me duele confesar que mis brazos me pesan por los abrazos que te debo, que se que eran tuyos y que nunca te di, mi boca esta seca, llena de besos para tus mejillas, que se quedaron en mis labios y se pudrieron ahí.
Confieso aceptar que no fuí de cerca el hermano que merecia alguien como tu, pero me consuela saber que tu estas en un mejor lugar, al que yo mas que seguro no ire (no hay que engañarnos) pero que se que tu mereces.
Donde estaras seguro paseando a Chopra, Jacko, conversando con Elvis sobre musica, con Sinatra sobre las piernas del Marylin e interrogando al angel mas cercano sobre donde guardan las reservas del mana.
Se que mi papa ira a hacerte compañía y que entonces recien entenderán cuando ambos se querian (me gustaria estar ahi para ver eso) y esta ves sera para siempre. Conociendote tambien se que abogaras con San Pedro con tu gran poder de convencimiento y hasta casi lo convenceras de darme un permiso especial (mostrandome como una gran persona, cuando ambos sabemos que no lo soy) porque siempre fuiste un luchador de causas perdidas.
Mientras yo sufra flagelaciones eternas y continuas, el fuego eterno, los sadismos y demas castigos posibles e insoportables (como una sala de karaoke solo para mi, pero con un solo tema), los carceleros y torturadores se mostraran desconcertados sobre este enano servidor que soporta eternamente ese calvario desangrante con una sonrisa en los labios y es que ellos no saben que entendi el gran secreto sobre el paraiso y era de que el ya lo habia vivido y era cuando estabas tu, un lugar lleno de afecto, amor, comprension, cariño y compañia, a pesar de que seas una mierda como persona (como lo soy yo) siempre estaba ahi para ti, con los brazos abiertos, con un sonrisa, pidiendo tan solo un poco de afecto.
Sonreiré pensando - me lo meresco carajo! - tuve todo un paraiso para mi y no lo entendi.
Solo le pediría a Don Diablo un favor; que le diga a Diosito que me lo cuide, porque mi hermano si que vale la pena!
Un perro en el olvido
Tengo amigos que me llaman a los cuales extraño cuando no veo pero cuando me llaman no les contesto, solo un par de amigas en verdad a las cuales me da vergüenza no poderles confesar lo que siento y pienso. Reviso mis fotos y veo a tanta gente que me pregunto donde están? Mis hijos están a millas de distancia de mí y mi hermano (mi mejor amigo en verdad) me está esperando en un lugar al que sinceramente creo que no iré (porque no lo merezco). Salgo a caminar y no sé qué hacer, a quien llamar, el hecho de no tener con quien compartir es realmente algo muy triste, descubrir que solo sirvo para llegar a fin de mes, que tengo que cumplir con mis deberes, que mis hijos tienen otras familias, que mi hermano ya no está conmigo, que mi papa haga lo que haga aun así es infeliz, que decepcione a toda la gente que me amo y me ama, que aun cargo los traumas del pasado de una infancia (aunque me duela admitirlo) infeliz, que hay cosas que aun no olvido, que no perdono o lo más importante… que no me perdono.
Tengo un gato de la bonanza que me trae negocios, pero descubro que necesito ahora uno que me cure el corazón, noches de karaokes me dan la respuesta de la pregunta más temida por responder que alguna vez me hice a mi mismo ¿Cómo terminare mis días? La respuesta está en aquellos solitarios de la barra, hombres viejos que vienen a hacerse a si mismo compañía. Cada día tengo más canas, mas panza y más bolsas en los ojos… mi butaca está ahí esperándome.
Seré un viejo de aquellos que se sienta solo, se emborracha solo, termina pagando de más, dejando buenas propinas a azafatas aburridas de oír siempre su misma historia. Sacando una foto vieja donde mis hijos están sentados en mis piernas y ambos me aman, me sonríen y me quieren. Foto vieja y amarilla porque en la vida real sabemos que no será así. Las mujeres que ame ahora son felices, la pregunta que les haría es si conmigo también lo fueron? Espero que alguna diga que sí.
Me acomodo en mi butaca y espero que pase el tiempo, mi tiempo, veo jóvenes ilusionados besarse con sus parejas y recuerdo mis recuerdos, cuando yo también fui así, cuando yo era así, cuando alguna joven a mi me amo. Me quedo en mi butaca y veo como se apagan las luces a los lejos, ya están cerrando y se olvidaron de mi… total no importa es solo un perro en el olvido.
sábado, 8 de mayo de 2010
EL perro y el cordero
Me había amanecido con la misma idea con la que estaba acostando ya hace varias noches… que algo andaba mal. Debora no era feliz últimamente y no era por lo que no hacia (que hace mucho no hago) ni lo que decía (que hace tiempo no digo) ni por lo que ahora hago (como ella me pedía) sino que ahora era de que si estaba (me sentía ausente), que no se reflejaba en mi cara que sentía lo que ella sentía (ósea ahora hasta lo que tengo que sentir me decía), en fin. Trate de no continuar con esta conversación (discusión en verdad) llevando el tema a algunas de mis casuales y ocurrentes bromas, pero lastimosamente no funciono y nos despedimos mucho peor de lo que nos saludamos.
Últimamente me daba cuenta que yo había perdido todo poder de decisión, de argumentos, de integridad, de personalidad, de carácter y de independencia. Todo tenía que ser según como Debora decía que se sentía, según lo que ella pensaba que estaba bien y según sus cursos para nosotros en su iglesia evangélica mormona le decían que debía ser. Yo sinceramente respetaba a la iglesia y sus conceptos, pero no era un clásico devoto, es decir; creo que uno debe de escuchar siempre que pueda un sermón de la palabra no importa la iglesia, tipo o clase, la palabra es la palabra y Dios nunca esta demás en nuestras vidas, pero tampoco puede ser la iglesia quien decida por mí. Pues para eso precisamente Dios nos dio el libre albedrio, pero al parecer eso para Debora y su iglesia no cuentan.
De pronto en medio de la discusión sale a relucir mi facebook, en el cual tengo amigas bailarinas y bueno están con ropa chiquita y obviamente es de bailarinas, pero que eso es una falta de respeto para ella, porque no cuido mis ojos, mis actos y mis amigos, que debo empezar a filtrar a mis amigos del facebook porque sino visten como ella está de acuerdo, entonces no son buenos, sintiendo que vivo en una dictadura vestida de inocencia, trato de defenderme como puedo pero en verdad lo dictadores no entienden razones. Incluso me saca en cara que ella se viste decentemente (es decir tratando de tapar sus atributos) por mí, cuando en verdad no se lo he pedido nunca, pero descubro que eso no importa porque igual tengo que pagar esa factura de deber moral de un producto o bien que nunca pedí pero según ella me hace bien.
Al día siguiente tratando de limar asperezas me fijo que en su facebook le han compartido una linda canción (un viejo amigo llamado Jorge) y comento que me parece linda… nada más. A los minutos este seudo amigo (no sabría hasta ese entonces con qué derecho) me contesto - Hummmmm OK – lo sentí sarcástico, cachoso, faltoso y petulante y procedo a responder – Hummmmm de nada- y cierro la ventana. Debora me llama como por arte de magia y comienza a increparme de que estoy celoso y le aclaro de que no, en verdad no solo son celos (lo estaba es cierto, pero no era solamente eso), sino que defendía mi honor por una respuesta a todas luces fuera de lugar de un amigo de ella. Debora argumenta que es medio loco pero que hablara con él, después de una discusión acalorada (por mi parte después del día anterior de todo lo que hablamos de mis faltas de respeto por mi facebook) le cuelgo molesto y me dedico a trabajar, bueno total de algo tengo que vivir.
A la medianoche no sé porque se me dio de entrar nuevamente al facebook, solo para describir que ella había ido a una fiesta con este “amigo” y encima se comentaban las fotos… es decir, mi respeto, mi honor, su conducta intachable se cayeron de golpe. Con la experiencia que nos da a los perros los años vividos, de pronto abro los ojos y recuerdo todos los anteriores mensajes, los comentarios, la vez que la llamo a las 11:30 de la noche cuando estaba en mi casa (ese día se le había hecho tarde) y ella sutilmente le corto la llamada. Me doy cuenta de que está pasando algo y solo es cuestión de tiempo para que lo admitan, por eso la molestia en todo lo que yo hacía… me estaba buscando el pero para que yo termine. Procedo a sacarme el sombrero por lo lindo que me la hizo a pesar de ser yo todo un perro, fue magistral, cuanta hipocresía, decirle a alguien que lo amas y que te perdone porque su amigo te falto el respeto y luego en la noche salir con este amigo a una fiesta. Cuanta doble moral de pedirle a alguien que cuide sus ojos, cuando ella ya estaba viendo hacia otro lado, la llamo para increparle y se hace la ofendida porque es inconcebible que yo piense así de ella. Hasta llora y se siente traicionada y decepcionada de mí, yo sinceramente estoy mal, no contengo lo que digo y le digo lo que pienso sin contenerme, total no creo que debamos hablar nuevamente nunca más. Bien dice la biblia cuídate de las aguas mansas, pero realmente me quedo con este refrán (verdades universales que también salen de la biblia) el cual adapto para mí; Hay perros que se visten de corderos, pero hay corderas…
Ralph Villanueva
sábado, 17 de abril de 2010
El perro en el camino
Despues de un fin de año nada espectacular, solo otra fiesta mas llena de tragos, musica, conversaciones banales, frases cliche y un par de malcriadas del trome que no tuvieron mejor idea para llamar mi atencion que tirarme un hielazo en la cabeza que en verdad me dolio. Me levanto insatizfecho, vacio, como inconcluso, incompleto, incomprendido, me acuesto sin resaca, sin ganas de dormir, sin sonrisas, sin sueño. Despierto para ver como el anormal de un amigo pone a secar las toallas, ordena la sala y hasta pone a secar al sol el jabon (demasiado gay para mi gusto en verdad), descubro que los planes del grupo son partir a demostrar nuestra hombria en altamar pescando nuestro propio almuerzo. Asi que decido hacer lo mejor que puedo por ser un Robinson Crusoe moderno y me alisto para una aventura en altamar. Despues de casi 2 horas en altamar, pescar 3 borrachos horribles, 2 latas de leche, una botella de inka cola y suficientes algas como para hacerme una peluca a gogo, decido tomarme el red bull que traje por si la cosa se ponia muy aburrida y ayudo a mis amigos a controlar los mareos, llegamos a la orilla y todos derrotados decidimos que no queriamos comer pescado (nos recordaria nuestro fracaso) asi en plena playa, con un bello sol, pedimos pizza… que vergüenza.
En la noche un amigo nos comunica que tendremos que ir a una discoteca porque una amiga suya (con la que estaba saliendo) esta llendo con amigas de Lima. Despues de tanta mariconada de pasar la noche entre puros hombres, agradezco al señor por salvarnos la honra socialmente, sin imaginar que en verdad el señor me tenia preparadas mas sorpresas. Totalmente cambiado, estrenando pantalon y con una camiza entre sexy y sport (media gay en verdad) pero sintiendome listo, nos vamos.
La puerta es una locura total asi que hago gala de mis influencias y logro hacer ingresar a un grupo de perfectos desconocidos y mis amigos se quedan fuera, lo cual me fastidia terriblemente y tengo que esperar totalmente solo a que ellos hagan su cola y paguen sus entradas, me doy un par de vueltas por el local pero no encuentro a nadie conocido, osea a varias que saludo pero ninguna me interesa, según Kari ultimamente ya estoy muy exquisito, pero en verdad estoy hastiado, en verdad, de tratar de digerir a mujeres sin consistencia, sin sabor, sin sazon, cansado de besar bocas que no tienen nada que decir, besos que no me llenan, conversaciones que en verdad son un monologo de mi parte por que la otra parte solo atina a sonrojarse y sonreir, es como jugar fronton solo sin la pared de ladrillos, en verdad es un fracaso, ya no tengo fuerzas, solo quiero divertirme con mis amigos y ellos estan fuera y me empieza a joder eso.
Averiguo la forma de ingresar y compro una etiqueta negra, 4 red bull y subo a la zona vip, la cual de vip no tiene nada, ya que ni sillas, ni mesas, ni cojines, en verdad ni espacio. Me empotro contra la baranda donde acomodo mi hielera, los 5 vasos, y todo lo demas (haciendo gala de un malabarismo digno de un circo) y espero, entre jodido y contento. Varias chicas guapas dan vueltas por el local y presiento que puede ser una muy linda noche, mejor de lo que espero… en verdad no sabia como esa noche iba a cambiar mi vida.
Mis amigos ingresaron con los brazaletes y recien entonces hicimos un solo grupo con las amigas de la amiga de mi amigo (redundante… pero asi es la vida) y en eso la veo, vestida como una barbie fuera de su caja (en verdad hasta voltee a ver si aparecia una niña diciendo ser su dueña) vestido, tacones, correa y sonrisita, dulce, angelical e inocente. Eran un grupo como de 20 personas (17 mujeres y 3 hombres) y nosotros; 4 hombres mas, sin nada que perder y mucho que ganar. Me doy cuenta que entre todos pasare desapercibido y decido dirigirme a ella de manera frontal, elegante, educada, sigilosa, divrtida pero frontal, directa, clarisima. Tengo que esquivar durante la noche a una enana que entre sonrisa y sonrisa se me ofrece de manera descarada, a una negra que tiene complejo de profesora de pooldance y a 2 supuestos amigos que no respetan para nada el concepto de la amistad.
Conversamos muy poco pero cuando comienzo a indagar con la amiga de mi amigo (la culpable de nuestra presencia esta noche) quien facil me llevaba 2 cabezas y trataba de que nadie se que cuenta que me empinaba para hablarle al oido, ella me confiesa que la chica que me gusta habia hace poco terminado una relacion y lo menos que quiera era conocer a alguien mas. Trato de tomarlo con calma pero me deprimo y le doy la vuelta al grupo, acompañado solo con mi vaso de whisky, mi red bull y mis conflictos. Comienzo a pensar lo dificil que es poder ser feliz, lo complicado que es conocer a alguien nuevo, ademas de gustarte y gustarle, deben tener edades compatibles, gustos parecidos, niveles sociables combinables (hay que ser sinceros que esto es importante) y ademas de todo eso, tienes que esperar el momento indicado… el colmo, sinceramente ya no quiero nada. Volteo solo con ganas de bailar y de mandar a la mierda a todo el mundo, cuando ella me pide tiernamente que saque a bailar a una amiga del grupo a la cual parece nadie le hacia caso, lo hace miradonme con unos ojos que despues serian los culpables de una de mis mas grandes penas (pero no adelantemos las cosas) y bueno como debil hombre que soy, lo hago. Esquivo como 4 minutos mientras bailo a la loca del tubo y cuando regresa suena una cumbia de moda, nos reimos, bailamos y senti que talvez no todo esta perdido, que talvez tenga suerte, que talvez… cuando siento que algo me atraviesa un pie (se me vino a la mente la ultima escena de 300, cuando Leonidas es atravesado por miles de lanzas) volteo furiosamente y veo a la infeliz (una gorda maleducada) que me mira como fastidiada de que mi sangre le halla manchado la suela del taco y me dice – Sorry… te pise? – por un momento, pense en mandarla a la misma M, pero me contuve. Pense en la cumpleañera, en ella, en mis amigos, en el grupo y solo me fui, de la nada, de improviso, asi como apareci en su vida, desapareci, entre la gente, entre las luces, en medio de la noche.
No habia podido olvidarla ni dejaba de pensar en ella y por cosas de la vida 2 semanas despues nos volvimos a ver, a veces uno se pregunta si la magia se habra esfumado, pero no fue asi, fue magico, yo me sentia increible a su lado, no queria dejarla, separarme, alejarme, despedirme. No se, supongo que senti lo mismo que aquel marino que partio buscando tierras nuevas y en medio del mar, se sintio perdido, extraviado, desorientado, olvidado, confundido y de pronto vio algo y grito tierra. Esa sensacion de haber llegado a casa despues de un largo viaje, es la misma sensacion que sentia yo cuando la abrazaba cada vez que bailaba con ella. Del sur nos vinimos a lima, a un lounge, a una disco y al final me senti un caballero llevandola a casa casi dormida, en verdad ni intente besarla, ya era muy feliz tan solo abrazandola. En verdad era feliz.
Quedamos al dia siguiente en vernos e ir juntos a su iglesia (en verdad yo queria ir para ver como era eso… siempre he sido un tanto esceptico) despues pasariamos a tomar un café y conversar, entonces la vi, cantando, escuchando, orando y me vi a mi mismo, sin fe, descarriado, me senti un tanto hipocrita por varios momentos, como incomodo, fastidiado, molesto. El pantalon me picaba, la tribuna me molestaba. En determinado el pastor Robert (un gran tipo en verdad) pidio que aquellos que asistian por primera vez rezaran con el una oracion especial, yo en verdad rece, no por mi, por Franco, por Leo, por mis seres queridos, por ella.
Al salir pensaba en ella, en mi, si yo no queria volver… ella dejaria todo por mi?, si años despues ella se arrepentia… seria mi culpa? Quien era yo para ponerla en esa disyuntiva? Yo no quiero cambiar, creo en Dios pero no en las iglesias, pensaba en tantas cosas, pero lo peor es que las pensaba en voz alta, ella me decia que no pensaras tanto en esas cosas, que me relajara, pero no puedo, no puedo dejar de pensar en el final cuando ya vi como podria ser el futuro y esa misma noche me despedi de ella (en verdad era la mejor decision para los dos, asi no hubieramos sufrido que lo sufrimos despues) y me fui derrotado de ser un romantico realista, una especie en extincion.
Se que ella ya tiene otro perro en su vida (uno que no tiene el talon debil) que tiene otro amor (curiosamente ese nombre persigue a las mujeres que ame) y sigue asistiendo a la iglesia.
Ralph Villanueva
viernes, 2 de abril de 2010
El gordo, el saxo y el perro
Fue un día de finales de verano, con bochorno, soponcio, calores, humores y demás en que no conciliaba bien el sueño, durmiendo cada veinte minutos a salto de mata, en que te vi parado al lado de mi cama (sofá cama seria más honesto) por un momento me pareció que me había despertado de un mal sueño y tu presencia era real. Recuerdo que me preguntaste si tenía hambre y que yo respondí que si, casi mecánicamente. Recuerdo que preparaste algunos huevos y yo me dedique a observarte, con cariño, con amor, con pleitesía, te observe romper las cascaras, calentar la sartén, abrir las ventanas, hacerlo todo como siempre lo hacías. Al mirarte recordaba a los niños que alguna vez fuimos, cuando salíamos del Alfonso Ugarte (la gran unidad escolar que de grande no tenía casi nada… no había ni pupitres) y nos poníamos a caminar por las calles de San Isidro, cuando compartíamos una papita rellena del triciclo de la esquina del colegio. Tomábamos Enatrus y me sentaba muchas veces en el espacio que dejaban los 2 espaldares de los asientos sobre las llantas traseras y tú te ponías delante para evitarme problemas. Te miraba y recordaba cuando alguna vez me enamore a los 13 años y conversábamos sobre el amor, la ilusión y los desengaños. Me acordaba cuando estabas más gordito, más cachetón y con más pelo, con tu sonrisa enorme y tu abrazo sincero que era tu firma al despedirte. Recuerdo que serviste los huevos y nos sentamos en la sala y te vi comerlos, sin hablarme y sin embargo me decías tanto sin siquiera mirarme. Recordaba las veces que en aquel edificio de breña, donde crecimos y nos volvimos hombres, juntos, hombro a hombro, tocabas en las miles de noches sin sueño, el saxofón y entonabas la canción de la pantera rosa. En que me convertí… no lo sé, pero sé que no es nada bueno. Cuantas veces te devolví los abrazos con besos, muy pocos, cuantos recibí de tu parte, miles, en verdad. Recordaba el día en que me entere que iba a ser padre, recordaba que tú fuiste el único que sinceramente se alegro, me felicito y me apoyo, los demás movían la cabeza como diciendo que ha hecho este jovencillo loco. Te miraba comer tus huevos, con tu pancito, disfrutándolo y se me venía a la mente el día que tuviste tu primer ataque de diabetes, en como fui corriendo a verte, recuerdo que en ese entonces trabajaba con administrador de Don Jijuna (peña juvenil) y ese mismo domingo fui a las oficinas y vacié la caja chica (técnicamente era un robo) , y de frente fui a pagar tus exámenes, tus medicinas, tu tratamiento, no me importaba nada más que tu y no podía soportar que hubiera una posibilidad que no te mejoraras, te ame, te amaba y te amare con locura. Recuerdo que perdí el trabajo por eso, pero no me importo, tú estabas mejor. Siempre pensé que las palabras se las lleva el viento y que son los actos los que demuestran amor y mis actos siempre delataban el amor incondicional que sentía por ti, así estuviera furioso contigo, te amaba demasiado. Recuerdo cuando Chopra (tu amado perro Fila brasilero) se puso mal y tuvimos que sacrificarlo y luego enterrarlo, como caminamos juntos, como llorabas en mi hombro, con sentimiento de amor puro. Recuerdo haberte visto lavar tus platos y sacar tu saxofón para empezar a limpiarlo. Te miraba hacerlo y sentí un vacio en el pecho , un frio, una compresión, me acorde lo que sentí cuando te pusiste nuevamente mal en el baño y te llevamos a emergencia, cuando no podía por primera vez estar a tu lado, no sabes cómo me duele el alma hasta ahora el solo recordarlo. Limpiabas el saxo y tarareabas melodías como afinándolo, me puse a recordar cuando nos sentábamos en las escaleras del colegio Rosa Santa Maria (donde ninguna alumna era tan santa) y conversábamos de todo un poco, te veía sonreír con lo poco que tenias. Recuerdo que te pusiste una casaca y me hiciste un ademan de acompañarte para sacar a pasear al perro, te acompañe y recordaba las veces, las muchas (pero siento tan pocas) madrugadas que te acompañe a pasear a los perros, no tenias nada que ofrecerles, pero a la vez les dabas todo, como con tus amigos, a quienes llenabas de cariño y amor incondicional. Bajamos por debajo del puente de los suspiros camino a la costa verde y me preguntaba que había sido de aquellos niños que leían cuentos juntos en su mesita y que tenían un pato que se creía perro, recordaba una ocasión que por el tratamiento para tu piel te tuvieron en limpieza y al no poder usar ninguna medicina (para limpiar tu hígado) la enfermedad empeoro y no querías salir. Recuerdo que lloraste de pena y de rabia porque no te entendían, lo que sufrías, lo que sentías, a lo que renunciabas… nunca le habías hecho nada malo a nadie y sin embargo, siendo la persona más buena del mundo, te habían castigado a vivir un calvario sin remedio que te hacia algunas veces sentir rechazo de los ignorantes y vivir como un leproso. Mientras que yo el peor de todos, el egoísta, el vanidoso, no tuve mal alguno… no sé por qué. Recordaba las innumerables veces que me decías que si te sacabas el premio mayor de lo que sea (a pesar de que no comprabas nada… era lo más gracioso) nos comprarías todo a todos y en verdad no lo dude, lo que me desesperaba era que no los tenias, pero ya andabas estresado con todos tus compromisos. Jamás dude que no los hubieras cumplido, sé que me hubieras dado la vida si pudieras… y es más, me la diste sin saberlo. Recuerdo que te gustaba echarte conmigo a ver juntos algo en la tele, conmigo, más que con mi papa o nuestra hermana, sabía que tu realmente me amabas, por sobre todas las cosas, sabía que estabas extremadamente orgulloso de mi, en verdad sin merecerlo, pero así eras tú, a pesar de todo lo que te hagan, solo podías dar amor. El abandono de nuestra madre nos unió de una forma muy especial, más que hermanos nos volvimos cómplices, aliados, amigos. Llegamos a la playa y con un amanecer al final del mar, me diste un abrazo, sincero, profundo, lleno de afecto. Sentí tu barbita, tus mejillas, acariciar mi rostro, recién entonces al bajar la mirada me di cuenta que no era tu perro Mateo, era tu querido perro Chopra quien te acompañaba, me hiciste un ademan con la mano de que no te siguiera, me sonreíste y con ese sol naciente te fuiste caminando por la orilla. Recién entonces ahí comprendí que era en verdad un sueño, que te estabas despidiendo, que me estabas diciendo que por ahora nuestros caminos se separan, que me amabas, miles de lagrimas, brotaron de mis ojos, mojando mis mejillas hasta el cuello, quise seguirte pero tú ya no estabas. Me derrumbe en la arena con el sabor salado de mis lágrimas en mis labios.
Al despertar tenía los pies llenos de arena como si hubiera sido cierto, vi el mismo sol alumbrar y entendí que es cuestión de tiempo, para que también me llegue mi amanecer… para volverte a ver en esa orilla. Comprendí que no te habías ido, que seguías conmigo, que nunca me dejarías, decidí no hacerle caso a esa gente que me decía que te supere, yo no quiero superarte. Decidí seguir como estamos ahora, como hemos estado siempre, juntos de una u otra manera.
Decidí no despedirme, simplemente esperarte o que me esperes, que es cuestión de tiempo para estar nuevamente y para siempre juntos el gordo, el saxo y el perro.
P.D. Franco me demore en escribirte no porque no te ame, sino porque me era imposible teclear las teclas con tantas lagrimas, descuida gordo, te prometo que pronto estaremos nuevamente juntos… solo espérame un poquito.